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Esperando En Dios

(Hebreos 11:1) “Es, pues, la fe, la sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de lo que no se ve.”

(Romans 8:25) “Mas si lo que no vemos esperamos, con paciencia lo esperamos.”

(2 Corintios 4:8-10) “Que estamos atribulados en todo, pero no angustiados; en apuros, pero no desesperados; perseguidos, pero no desamparados; derribados, pero no destruidos; llevando siempre por todas partes en el cuerpo la muerte del Señor Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.”

 

Ser impaciente es lo contrario a tener fe. Cuando estás seguro de que lo que Dios ha prometido en la Biblia es verdad y que lo que Él ha dicho lo hará, toda tu perspectiva de la vida cambia. Ya no miras lo natural, sino que empiezas a creer y actuar en lo espiritual y sobrenatural. Esto requiere paciencia y una cercanía a Dios que te permitirá dormir durante las tormentas más duras mientras otros corren angustiados de un lado a otro.

En tu infacia, cuando tu padre te prometía que iríais a tomaros un helado por la tarde, esperabas pacientemente su llegada sabiendo que sucedería. Probablemente incluso te portabas bien, sabiendo que solo las travesuras podrían evitar que esa promesa se cumpliera. Sabías que solo el paso del tiempo se interponía entre tú y comerte ese helado.

Cuando hemos aprendido a esperar en Dios para todo lo que hemos pedido, solo el tiempo nos separa de recibir una respuesta. Ese tiempo de espera es lo que separa a los que siguen cayendo en el pecado de los que luchan hasta el final y alcanzan la salvación por medio de Jesús.

Antes de la venida del Mesías en la persona de Jesús, los creyentes y los profetas solo tenían su fe. Fe en un futuro en el cual el Mesías vendría a liberarlos de sus pecados de una vez por todas. No habían visto ni oído hablar de la cantidad de milagros como los que leemos hoy en la Biblia. No tuvieron la oportunidad de ver las profecías sobre el Mesías cumplidas ante sus propios ojos.

No habían leído acerca de Su amor y compasión para todos los que venían a Él, y no habían experimentado la misma victoria sobre el pecado, Satanás y la carne que nosotros tenemos. Sin embargo, continuaron siendo fieles en su caminar con Dios, esperando pacientemente su recompensa.

¿Cuál es tu excusa para no seguir a Jesús hoy y darle el control de tu vida?

 

(“La fe generalmente se trata de lo que queremos (cosas), pero la confianza se trata de lo que Dios quiere: una relación”. – Bob Gass)

 

Oraciones

• Padre Celestial, Tú eres el Dios de toda la tierra, el que es sobre todo, Tú eres eternamente bendito.
• Jesús, Tú eres el autor y consumador de nuestra fe. Declaramos que Tu Palabra es verdadera y que Tú puedes hacer todas las cosas.
• Perdónanos por nuestra impaciencia, falta de fe y falta de confianza. Perdónanos por creer solo cuando hemos visto o recibido oraciones contestadas. Perdónanos por rendirnos tan fácilmente cuando las cosas se ponen difícil.
• Te pedimos que a partir de este día aprendamos a esperarte con paciencia, sabiendo que Tú te preocupas por nuestras necesidades y eres más que suficiente.
• Ayúdanos a ser como niños que confían plenamente en las promesas del Padre.
• Te pedimos hoy la paz para vivir cada día en victoria, sabiendo que Tus planes para nosotros son de bien y no de mal.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén.

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