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Un Propósito Mayor

 

(1 Samuel 17:26) “Entonces habló David a los que junto a él estaban, diciendo: ‘¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente? ’”

(31-32) “Y cuando fueron oídas las palabras que David había dicho, ellos las refirieron delante de Saúl, y él lo hizo venir. Y dijo David a Saúl: ‘No desmaye ninguno a causa de él; tu siervo irá y peleará con este filisteo.’”

(45) “Entonces dijo David al filisteo: ‘Tú vienes a mí con espada, lanza y escudo; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, que tú has provocado.’”

 

 

En este episodio leemos que un guerrero filisteo, un gigante literal, estaba retando a duelo a cualquier soldado del ejército israelí. Todos los soldados temblaban ante este desafío y se escondieron, temiendo por sus vidas. Esto se repitió a diario hasta que un adolescente sin ningún entrenamiento militar se indignó al oír el desafío. No se ofendió por las burlas y amenazas diarias hacia ellos, sino porque estaban dirigidas al ejército del Único Dios Verdadero.

David vio un propósito y una razón mayor que él para enfrentarse a este gigante. Su propósito era evitar que un simple ser humano se burlara de Dios al insultar al pueblo de Dios. Cuando te rindes a Cristo, automáticamente te conviertes en un hijo de Dios, un soldado en Su ejército y embajador de Cristo.

Por lo tanto, cualquiera que te desafíe, insulte o rechace, indirectamente también lo está haciendo a Dios, a quien tú ahora representas. Reconocemos nuestro propósito mayor cuando somos conscientes de que todas nuestras acciones y palabras representan el poder de Dios que vive a través de nosotros. Esto nos ayuda ante cualquier tormenta o gigante y también nos guarda de vivir una vida que no le glorifica a Dios.

Mientras estoy en el ministerio, muchas veces he pensado en renunciar y volver a tener unos ingresos estables y asegurar mi futuro económico, debido a las dificultades, los insultos y los desafíos de ciertos gigantes. Pero nunca pude llegar a negar mi llamado y propósito divino en la vida. Jesús fue burlado y desafiado mientras colgaba de la cruz. Le preguntaron “¿por qué no te salvas a ti mismo si eres el hijo de Dios?”

David no se enfrentó a Goliat en sus propias fuerzas sino en el nombre del Dios viviente. Así es como derrumbo a este gigante de guerra con una simple piedra y una honda que golpeó al gigante en la frente a la velocidad necesaria en el lugar preciso.

Dios te usará para destruir a todo gigante cuando te mantengas firme en Sus promesas. Mostrarás a todos que tu Dios está vivo y es poderoso. No mires más lo que puedes o no puedes hacer, o lo que la gente piensa de ti. Comienza a ser un represente del poder y la imagen de Dios y veras como la fuerza sobrenatural y un propósito divino crece dentro de ti. Estoy ansioso por oír testimonios de tus victorias.

 


Dios nunca faltara a Sus promesas, ni nos abandonará, por lo tanto, ¿quién soy yo para vivir una vida sintiéndome como un fracasado o sin propósito al renunciar a mi llamado y esconder mi fe de la gente?

 


Oraciones

• Padre Celestial, Tú eres el Dios que da el crecimiento y la victoria, el Dios de la paz, y el que se enfada con los impíos.
• Gracias porque nunca permites que nos enfrentemos solos a una tormenta.
• Perdónanos por tener miedo a los gigantes que se levantan en contra de nosotros y por tratar de enfrentarlos sin depender de Ti.
• Cancelamos ahora mismo en el nombre de Jesús todas las palabras y amenazas que el diablo está lanzando contra nosotros para intimidarnos.
• Entregamos ahora mismo en Tus manos todas aquellas cosas que tenemos miedo de perder, incluso nuestras vidas.
• Diablo de la carencia, la muerte, la enfermedad, el insulto, la mentira, el pecado y el miedo, vienes en contra de mí en tus propias fuerzas, pero yo vengo contra ti en el nombre del Señor Jesucristo, que te derrotó en la cruz y me liberó de la esclavitud del pecado y de la muerte.

• En el Poderoso Nombre de Jesús. Amén

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