(1 Samuel 16:7) “Y El Señor respondió a Samuel: ‘No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo he rechazado; porque El Señor no mira lo que mira el hombre; porque el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero El Señor mira el corazón.’”
(1 Samuel 13:14) “Mas ahora tu reino no será duradero: El Señor se ha buscado un varón según su corazón, al cual El Señor ha mandado que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que El Señor te mandó.”
Somos engañados y atraídos con tanta facilidad por la imagen exterior de las personas que nos olvidamos de ver tal cómo nos ve Dios. Cuando vemos a esos predicadores modernos, nos fijamos en el carisma, su belleza, la ropa, el peinado y maquillaje, las iglesias lujosas con luces brillantes y la adoración a toda caña… etc. A Dios no le importan tanto estas cosas, sino lo que está en el corazón de la persona.
David fue ignorado como el rey elegido por Dios como sucesor de Saúl, solo porque no era alto y encantador como sus hermanos. Pero Dios había escuchado las oraciones de David, que partían desde un corazón humilde y de adoración, muchas de las cuales están en el libro de los Salmos, las que usamos en los cultos para las alabanzas. Por eso Dios le llama a David “un hombre conforme a su corazón”.
Cuando ores, no trates de imitar a esos predicadores que usan palabras “caras”, que solo entienden los que tienen una carrera universitaria. Explica las cosas y ora como si quisieras que un niño de ocho años te imitara. No intentes impresionar a nadie con tus oraciones, sino más bien conviértete en una bendición al presentar tus peticiones y las de los demás ante el Señor. Habla, ora y pide desde un corazón quebrantado de amor y misericordia hacia los demás. Esto es lo que le agrada al Señor y estos son los momentos en los que Dios se mueve para comenzar a responder tus oraciones y pelear tus batallas.
Recuerda que Él sabe por lo que vas a orar antes de que lo hagas, y no hay nada que le puedas ocultar. Por lo tanto, sé valiente y derrama todo tu corazón cuando ores, y no retengas nada que pueda causarte amargura o resentimiento contra alguien.
(“No evites la oración porque no eres un buen orador. ¡Dios no se conmueve con el vocabulario! Él solo se conmueve con un corazón abierto que ‘derrama’ las cargas del día sobre el altar, llevando cada dolor al poder de un Dios que puede hacer cualquier cosa en la que tengas fe para creerle.” – Bob Gass)
Si todavía te sientes incómodo orando en público, aprende a recitar algunas de las oraciones que hizo David. Con el tiempo, se convertirán en parte de tu vocabulario.
Oraciones
• Jesús, Tú eres Hijo Amado, Hijo que nos Ama, Hijo del Dios Altísimo.
• Gracias Padre porque nada se te puede ocultar y que no te impresiona nuestra apariencia exterior.
• Perdónanos por tratar de imitar a otros en lugar de imitar a Jesús.
• Perdónanos por tratar de impresionar a otros con nuestras oraciones y predicaciones, en lugar de llegar con palabras sencillas a aquellos que necesitan entender y recibir Tu verdad.
• Pedimos que aprendamos a derramar nuestros corazones en oración ante Ti y que no retengamos nada
• Enséñanos a entender Tu corazón como lo hizo David para que podamos pedir y recibir de acuerdo a Tu voluntad.
• Enséñanos a ser como niños sencillos que piden a su Padre las cosas que quieren.
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• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén