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Tu Tiempo Pronto Vendrá

 

(Salmo 126:6) “Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas.”

(Jeremías 29:11) “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice El Señor, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”

 

 

Siempre es difícil ver a otros ascender o prosperar cuando tienes que estar satisfecho con el lugar en el que te encuentras en la vida. Esto te puede hacer sentir celos y eso es muy peligroso. Peor aún, puedes sentir envidia y pensar que si no puedes tenerlo tú, nadie debería hacerlo. Lo que no entendemos es que no tenemos ni idea de los sacrificios, las noches de insomnio o las decisiones difíciles que han tenido que tomar para recibir de Dios.

Estos celos también se ve cuando vemos a alguien que vino después de nosotros a Cristo, crecer más rápido, recibir más unción y llevar más responsabilidad que nosotros dentro en la iglesia. Si le preguntas a alguien que ha crecido en el Señor y está siendo usado por Él, cómo llegó a donde está, te mostrará las cicatrices físicas y emocionales que vienen con la unción del Espíritu Santo. Aún no he encontrado a una persona altamente ungida que no haya sufrido algún tipo de enfermedad grave, perdido prematuramente a un ser querido o que no haya experimentado la traición de sus amigos más cercanos.

La gente puede sostener tu mano cuando oras, pero no pueden arrepentirse por ti. Pueden llorar contigo, pero no pueden derramar lágrimas por ti. Ellos pueden señalar el camino, pero tú tienes que andar por el. Pueden mostrarte la puerta, pero tendrás que renunciar a lo que te impide atravesarla. Ellos te pueden enseñar qué decir, pero tendrás que declararlo por fe si quieres que los demonios huyan.

No te preocupes, cuánto tiempo llevas esperando. Jesús no te defraudará, ni te fallará. Sin embargo, una vez que hayas comenzado a cosechar los frutos de tu trabajo, deja de llorar, deja de sentir lástima por ti mismo y comienza a proclamar todas las grandes cosas que Dios ha hecho por ti. Muchos se acostumbran tanto a ser humildes, que se olvidan de dar gloria a Dios en público por todas las cosas grandes que ha hecho y seguirá haciendo.

Los que pacientemente han sembrado con lágrimas, cosecharán con alegría. No tengas miedo de sacrificar lo que Jesús te pide. La recompensa es mucho mayor de lo que puedas imaginar.

Jesús quiere construir algo grande a través de ti y se necesita tiempo para establecer una base sólida.

Oraciones

• Padre Celestial, Tú eres el Señor que conoces los días de los rectos. Para los que caminan derechos, Tú haces cosas buenas. Tú eres el Señor que levanta a los humildes.
• Gracias por tener un plan para nosotros que está más allá de nuestra imaginación.
• Gracias porque Tu tiempo es perfecto y cada lágrima nuestra es tomada en cuenta.
• Gracias porque no trabajamos ni sufrimos en vano, sino que en el tiempo señalado seremos inundados de gozo, abundante cosecha y testimonio para tu gloria.
• Perdónanos por compararnos con otros que prosperan.
• Perdónanos si hemos sentido celos o envidia de algún hermano o hermana en el Señor.
• Danos la paciencia para esperar en Tus promesas y en Tu tiempo.
• Ayúdanos a regocijarnos con los que prosperas, unges y promueves en el ministerio.

• Te lo pedimos en el Nombre Poderoso de Jesús. Amén

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