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Colaborar Con Dios

 

(1 Corintios 3:9) “Porque nosotros, colaboradores somos de Dios; y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.”

(Juan 15:7) “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pediréis todo lo que quisiereis, y os será hecho”.

(Juan 5:17) “Y Jesús les respondió: ‘Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo.’

 

 

¿Cómo es que Dios necesita trabajar? ¿Qué crees que Él quiere conseguir trabajando? No es el dinero, las riquezas, los edificios, la comodidad, alimento, coches, etc. Es por la única cosa que Él no posee y que entrañablemente ama, así es, ¡Tú! Tu eres tu propio dueño y puedes elegir entregar tu alma a Cristo o al diablo. Por eso, Cristo está constantemente trabajando para asegurarse de que lo notes, comiences a seguirlo y colabores con El.

Colaborar para llegar a más almas perdidas que necesitan escuchar acerca de la disponibilidad del perdón por sus pecados. Para que puedan sentir y comprender el amor incondicional de Dios, Su poder sobrenatural, la abundancia de vida, el gozo y la paz más allá de nuestra imaginación. Colaborar para liberar a las personas de las cadenas de la religión muerta y las mentiras de Satanás. Al asociarte con Dios en Su obra, Él se asegurará de que tus otras tareas y necesidades sean bien atendidas.

Qué privilegio es trabajar junto a Dios. Imagínate trabajar junto a alguien que tiene conocimiento de todas las cosas, es todo poderoso, y lleno de amor. Cuando trabajas junto al Creador, todo lo que hagas prosperará, tendrás un mayor impacto en tu generación y transformarás tu vida por completo. Nosotros ponemos el esfuerzo, pero Él trae el aumento. Cuando estamos en sociedad con Dios, nuestro potencial para el éxito es ilimitado; por lo tanto, empieza a hacer planes grandiosos.

Al colaborar con Dios, El comienza a plantar dentro de nosotros una semilla divina que incluye un potencial divino, santidad y fortaleza. Él comienza a edificarnos espiritual y emocionalmente para que representemos Su amor y Su poder. Todos los que nos vean sabrán que estamos trabajando con Dios por la forma en que actuamos y las cosas que decimos.

Por lo tanto, al permanecer en Él, recibiremos de Él y podremos producir los frutos que Él desea. No necesariamente bienes y riquezas, sino almas, que son los frutos que Él espera tener por obrar a través nuestra.

 

Cristo no miente. Si sigues sin recibir lo que estas pidiendo a todas horas, entonces probablemente necesites enfocarte un poco más en Su forma de hacer las cosas.

 

Oraciones

• Padre Celestial, Tú eres un escondite contra el viento y un abrigo contra la tempestad. Tú eres el Señor que hará que las tinieblas sean luz delante de ellos y enderezaras los lugares torcidos.
• Gracias, Padre, que no duermes ni te haces vago, si no que trabajas constantemente para llegar a nuestros corazones.
• Gracias porque elegiste plantar una semilla divina dentro de nosotros y edificarnos.
• Perdónanos por centrarnos sólo en nuestras necesidades y deseos y dejarte de lado.
• Perdónanos por no entender que Tu prioridad son las almas que tocamos y no las riquezas que acumulamos.
• Danos hoy el entendimiento para asociarnos contigo como un compañero de trabajo.
• Enséñanos a hacer las cosas de manera que produzcan frutos para la eternidad.
• Sometemos todo lo que tenemos y todo lo que somos a los pies de Jesús para que seamos usados en Tu obra.
• Por permanecer en Cristo y porque Sus palabras permanecen en nosotros, declaramos que todo lo que pidamos conforme a Tu voluntad, lo recibiremos en la tierra de los vivos.
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• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén

 

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