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Condición Para Bendición

 

(Éxodo 23:25-26) “Mas Al Señor vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo quitaré toda enfermedad de en medio de ti. No habrá mujer que aborte, ni estéril en tu tierra; y yo cumpliré el número de tus días.”

(Juan 8:10-11) “Y enderezándose Jesús, y no viendo á nadie más que á la mujer, le dijo : ‘¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado?’ Y ella dijo: Señor, ‘ninguno’. Entonces Jesús le dijo: ‘Ni yo te condeno: vete, y no peques más.’

(Juan 5:14) “Después le halló Jesús en el templo, y le dijo : ‘He aquí, has sido sanado; no peques más, porque no te venga alguna cosa peor.’

(Marcos 10:52) “Y Jesús le dijo: ‘Ve, tu fe te ha salvado.’ Y luego cobró la vista, y seguía á Jesús en el camino.”

 


Si te lees los pasajes mencionados, verás un patrón similar en todos ellos. En primer lugar, Dios declara y muestra Su poder para sanar, proteger, liberar, bendecir, proveer y darnos cualquier otra bendición que se nos ocurra. Sin embargo, ya sea antes o después de que Él haga el milagro, pone algunas condiciones para que lo que hace nos sea de beneficio. Claro está, que Su gracia y amor por nosotros pueden hacer todo esto sin ninguna aportación de nuestra parte, pero por alguna razón, Él decide advertirnos que no nos tomemos Su gracia a la ligera.

Cuando la mujer pillada en adulterio estaba a punto de ser apedreada por sus acusadores según la ley judía, Jesús intervino y la salvó. No solo la salvó, sino que no la condenó por su pecado. Lo único que Él le pidió es que apreciara la libertad y la nueva vida que acababa de recibir y que no siguiera cometiendo adulterio.

Jesús sanó a un paralitico que había sufrido durante 38 años con su enfermedad. Cuando Jesús lo volvió a ver, ahora sanado y paseando, le dijo que no pecara más a menos que quisiera que le pasara algo peor. La sugerencia era una advertencia, de no dar por sentado la sanidad de Dios al seguir usando nuestros cuerpos para pecar. Estas palabras de Jesús claramente nos enseñan que Él exige de nosotros la santidad una vez que toca nuestras vidas.

Justo después de que el hombre ciego fuese sanado por Jesús, este comenzó a seguirlo en lugar de usar su nueva vista para cumplir con sus propios deseos pecaminosos. Necesitamos preguntarnos cómo nos comportaremos una vez que seamos sanados del cáncer, covid, una discapacidad, la ceguera…etc. Claro, no dudamos del amor de Dios por nosotros, pero no podemos ignorar que si Dios nos niega algo, es porque ya sabe que probablemente nos alejaremos de Él.

 

Encomienda tus caminos a Jesús hoy, y toma la decisión de entregarle la nueva vida que Él te va a dar.

 


Oraciones

• Padre Celestial, Tú eres el Espíritu de verdad, Espíritu de gracia y Espíritu de gloria.
• Gracias Padre que eres todopoderoso para sanarnos y cambiar cualquier situación en nuestras vidas.
• Gracias porque bendices nuestra comida y agua y nos quitas toda enfermedad.
• Te pedimos que tengas misericordia de nuestra situación y nos des la bendición que hemos estado pidiendo.
• Líbranos de cualquier opresión, brujería o maldición ancestral que hayamos invitado a nuestra vida debido a nuestra rebeldía.
• Perdónanos si hemos dado por sentado Tus bendiciones.
• Gracias por salvarnos y hacernos una nueva criatura en Cristo. Declaramos que desde hoy en adelante seremos un testimonio para tu gloria a través de todo lo que nos has dado.

• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén

 

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