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(2 Corintios 12:8-9) “Por lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mĂ; y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad’. Por tanto, de buena gana me gloriarĂ© más bien en mis debilidades, para que habite en mĂ el poder de Cristo.”
(Salmos 84:11) “Porque sol y escudo es Dios: Gracia y gloria dará Jehová; no quitará el bien a los que en integridad andan.”
(Romanos 3:24) “Siendo justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús;”
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La gracia de Dios se activa cuando llegas al lĂmite de tus opciones. Solo cuando has fracasado por tu cuenta es cuando puedes apreciar esa gracia. Cuando los demás te han abandonado y cuando todos tus planes se han venido abajo. Clamamos por la gracia de Dios cuando recibimos esa noticia devastadora del mĂ©dico, cuando el banco nos amenaza o cuando nos damos cuenta de que solo la sangre de JesĂşs puede pagar por nuestros pecados.
Mientras Dios sea la prioridad en nuestra vida, Su gracia siempre nos mostrará favor, nos permitirá ser fructĂferos y nos hará caminar con poder sobrenatural. Incluso el hecho de que puedas recibir este mensaje hoy en tu espĂritu se debe a Su gracia. Estás confiando en Su Palabra como verdad y no estás dependiendo de tu propia lĂłgica o capacidad de entenderla. Esta es una de las claves que permite que Su gracia sea derramada sobre nosotros.
Solo podremos experimentar la fuerza de Dios en nosotros cuando hayamos llegado al final de nuestra fuerza en lo natural. No es una experiencia agradable ya que llevará tu fe al lĂmite. Si eres demasiado orgulloso para pedir la intervenciĂłn de Dios en tu vida, nunca podrás comprender esa gracia, ni disfrutarla, ni dar testimonio de ella.
Aprende a permitir que la gracia de Dios tome el control, y la agonĂa se transformará en fortaleza que te empujará a la victoria y un testimonio de cuán grande es JesĂşs en tu vida. El apĂłstol Pablo suplicĂł a Dios no una, ni dos, sino tres veces, mostrándonos lo desesperado que estaba por quitarse al diablo de encima. Pero entendiĂł la gracia de Dios y la aceptĂł como parte de su formaciĂłn.
Hay una canción de Steven Curtis Chapman que dice: “Su fuerza es perfecta cuando nuestra fuerza se acaba. Él cargara con nosotros cuando no podamos seguir. Levantados con Su poder, los débiles se vuelven fuertes… Su fuerza es perfecta, Su fuerza es perfecta.”
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Busca Su Gracia para capacitarte hoy y descubrirás que es más que suficiente para lo que se avecina. Mañana hazlo de nuevo y verás un aumento en esa Gracia a medida que hayas aprendido a depender de ella.
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Oraciones
• Padre Celestial, en seis angustias me librarás, sĂ, en siete ningĂşn mal me tocará. Me llevarás a la ciudad fuerte. TĂş eres el quien adiestra mis manos para la batalla.
• Te damos gracias, Padre, por la gracia que nos has mostrado al permitirnos convertirnos en tus hijos a través de Jesucristo.
• Gracias porque cuando fallamos, tu gracia nos cubre y solo ves a Jesús en nosotros y nos muestras más amor.
• Perdónanos por perder la esperanza en las promesas de Tu Palabra.
• Perdónanos por no entender que la gracia que nos das va a suplir por completo todas nuestras necesidades.
• Te pedimos que hoy, al admitir que no somos nada sin Ti, Tu gracia se active y se apodere de cada área de nuestras vidas.
• Queremos reconocer y testificar de Tu gracia a todos.
• Declaramos que eres nuestro sol y escudo; Tú concedes gracia y favor; y que no nos privarás de ningún bien mientras andemos sin culpa delante de ti.
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• Te lo pedimos en el nombre poderoso de Jesús. Amén.
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