(Juan 1:29) “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: ‘He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.’”
(Hebreos 9:22) “Y casi todo es purificado según la ley con sangre; y sin derramamiento de sangre no hay remisión.”
(1 Pedro 3:18) “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado por el Espíritu;”
¿Por qué pagan justos por pecadores? ¿Por qué son los inocentes los que sufren las consecuencias de nuestras malas decisiones? Esto es justo lo que sucedía cuando Dios requirió sacrificios de animales por nuestros pecados en el Antiguo Testamento. He leído que en la cultura musulmana, un cordero joven e inocente es llevado al hogar y amamantado unos días antes de su sacrificio como parte de un ritual religioso. Así se inicia un vínculo de amor, especialmente con los niños del hogar, para que se den cuenta de la gravedad de sus pecados cuando ese cordero es sacrificado frente a sus ojos.
Dios claramente se aseguró de que pasáramos por este ritual para sentir la culpa y el dolor que causamos cada vez que pecamos. Un animal tenía que morir para aplacar la ira de Dios por haber tomado sus leyes a la ligera. Hacer buenas obras puede ayudar a mitigar las consecuencias del pecado contra los hombres, pero no hacen nada para cancelar los pecados contra Dios y el juicio que nos espera. Dios requiere sangre, porque la vida está en la sangre.
Incluso hoy, los inocentes siguen pagando por los deseos pecaminosos de los malvados. ¿De dónde crees que viene el abuso infantil, el trata de personas, la prostitución, los abortos, el crimen de las drogas, las guerras y la destrucción global de la vida vegetal y animal? De los corazones malvados de los hombres que anteponen sus deseos egoístas a los mandamientos de Dios.
Dios interviene y tiene misericordia deteniendo algunas de esas consecuencias naturales directas de la codicia y la lujuria, pero ¿quién aplacará la ira de Dios que surge por haber quebrantado sus leyes?
Todas las religiones tienen tradición de algún tipo de sacrificio de sangre para apaciguar a sus dioses por temor a la hambruna, la sequía, la enfermedad o la guerra. Algunas religiones paganas mencionadas en la Biblia incluso llegaron a sacrificar a sus hijos.
Gracias a la muerte de Jesús en la Cruz, ya no necesitamos hacer más sacrificios religiosos de animales. Cristo representa a ese cordero inocente que es sacrificado. Debido a que Cristo es Dios hecho carne, Dios acepta este sacrificio como pago final por los pecados del mundo.
Todo lo que tenemos que hacer es aceptar a Jesús en nuestro corazón, recibir ese perdón de Dios y regocijarnos porque ahora hemos sido limpiados y tenemos la victoria sobre el poder del pecado.
Oraciones
• Padre Celestial, nos has hecho felices con Tu presencia. Tú nos das de beber del río de Tus delicias. Envías desde los cielos Tu misericordia y verdad y nos salvas.
• Recordamos hoy cómo enviaste a tu Hijo, Jesús, a morir en la cruz por nuestros pecados.
• Hiciste el último sacrificio y viste cómo nuestra rebelión causó dolor a Tu Hijo. Te damos gracias por amarnos y querer volver a unirnos a Ti.
• Perdónanos, si hemos dado por sentado ese sacrificio y no hemos cambiado nuestra forma de ser.
• Ayúdanos a caminar hoy para ser dignos de ese sacrificio de sangre que nos permite seguir viviendo y haciendo las cosas como nos place.
• Te recibimos, Jesús, una vez más en nuestros corazones como Señor y Salvador, al entregarte nuestras vidas.
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• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús, Amén.