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(1 Reyes 17:3-4) “Sal de aquĂ y dirĂgete hacia el oriente, y escĂłndete junto al arroyo Querit, que está al oriente del Jordán. Y beberás del arroyo, y he ordenado a los cuervos que te sustenten allĂ.”
(vs 9) “Levántate, ve a Sarepta, que pertenece a SidĂłn, y quĂ©date allĂ; he aquĂ, yo he mandado a una viuda de allĂ que te sustente.”
(vs 15-16) “Entonces ella fue e hizo conforme a la palabra de ElĂas, y ella, Ă©l y la casa de ella comieron por muchos dĂas. La harina de la tinaja no se acabĂł ni se agotĂł el aceite de la vasija, conforme a la palabra que el SEĂ‘OR habĂa hablado por medio de ElĂas.”
(1 Reyes 18:19) “Ahora pues, envĂa a reunir conmigo a todo Israel en el monte Carmelo, junto con cuatrocientos cincuenta profetas de Baal y cuatrocientos profetas de la Asera que comen a la mesa de Jezabel.”
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Uno de los milagros más memorables de ElĂas fue cuando orĂł y descendiĂł fuego del cielo y quemĂł el animal sacrificado, la madera y las piedras que estaban en una zanja cubiertas de agua. Los otros falsos profetas oraron y realizaron rituales todo el dĂa a sus falsos dioses para que cayera fuego tambiĂ©n, pero no pasĂł nada. ElĂas luego ordenĂł que todos estos falsos profetas fueran reunidos y ejecutados. Dios usĂł a ElĂas para mostrar pĂşblicamente su poder, pero para llegar a ese punto, ElĂas primero tuvo que pasar por ciertas etapas de obediencia.
Antes de que puedas resucitar a alguien de entre los muertos, tendrás que ser obediente para orar por alguien con dolor de espalda, luego tal vez imponerle las manos a alguien que esté enfermo en el hospital o a alguien que esté en una silla de ruedas. Dios pondrá a prueba tu obediencia y fe, para hacer lo que Él te pide que hagas en el lugar indicado en el momento escogido. Asà es como vamos de gloria en gloria y aumentamos nuestro nivel de fe.
ElĂas, primero recibiĂł instrucciones de ir y esconderse del rey Acab en un lugar especĂfico, donde tendrĂa suficiente agua para beber durante un tiempo de sequĂa. En cualquier otro lugar, probablemente lo habrĂan encontrado o habrĂa padecido sed. Luego se le prometiĂł que Dios ordenarĂa a los cuervos que le trajeran comida allĂ durante una temporada. Y ocurriĂł tal como Dios lo ordenĂł. Dios cumplirá sus promesas cuando demos pasos de fe y hagamos lo que se nos pide.
Una vez que la hambruna estaba en pleno auge, ElĂas recibiĂł instrucciones de ir a una viuda que, aunque no tenĂa suficiente comida para ella y su hijo, Dios la usarĂa para alimentar a ElĂas. ImagĂnate por un momento ir a una viuda y decirle con denuedo: “AlimĂ©ntame primero a mĂ, incluso si no hay suficiente para tu familia, y Dios se hará cargo de tus necesidades”. Y no olvidemos la fe que la viuda tuvo que tener para sacrificar su ultima comida, incluso lo que necesitaba para alimentar a su hijo, porque el hombre de Dios le dijo que lo hiciera.
Como resultado, nunca se le acabĂł la comida y esta conexiĂłn divina dio paso a un milagro en el que, unos años más tarde, ElĂas resucitĂł al hijo de esta viuda de entre los muertos despuĂ©s de que cayĂł enfermo el niño.
Al igual que para ElĂas y la viuda, estos pequeños pasos de obediencia son los que nos llevan al milagro definitivo para el que Dios nos está preparando.
Oraciones
• Padre Celestial, Tú eres Dios que da a los desolados un hogar para habitar. Eres lirio de los valles, rosa de Sarón, racimo de flores de alheña y manojo de mirra.
• Gracias, Padre, porque cumples todas tus promesas cuando obedecemos tus instrucciones.
• Gracias porque nos estás preparando para el milagro definitivo que llevará a todos a glorificar Tu nombre.
• Perdónanos por dudar de cualquiera de las instrucciones que alguna vez nos has dado, y por tratar de usar nuestra lógica en vez de nuestra fe.
• Danos el valor de hacer cualquier cosa que nos pidas que hagamos sin importarnos lo que otros digan o piensen de nosotros.
• Pedimos esa conexión divina con el hombre de Dios que nos ayudará a conseguir nuestro milagro en un momento de necesidad.
• Sigue preparándonos para ese gran milagro que de una vez por todas mostrará a todos que Tú eres el Único Dios Vivo y Verdadero.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén
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