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Eres Amado

(Efesios 4:32) “y sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como también Dios en Cristo os perdonó.”

(Marcos 11:25-26) “Y cuando estuviereis orando, perdonad, si tuviereis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en el cielo os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en el cielo os perdonará vuestras ofensas.”

(Lucas 23:34) “’Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.’ Y partiendo sus vestiduras, echaron suertes.”

 

 

¿Has sido traicionado alguna vez? ¿Te han dado la espalda en tu momento de necesidad las mismas personas por las que tanto has sacrificado? ¿Eres incapaz de acércate a otros o sincerarte con ellos por causa de cómo se te ha rechazado en el pasado? Si has vivido alguna de estas cosas, entonces lo más seguro necesitas el toque sanador de Dios.

Hay que tener en cuenta que el perdonar a alguien no está basado en cómo te sientes hacia esa persona. El perdonar a los que nos ofenden es un mandamiento de nuestro Señor y una de las condiciones para nosotros ser perdonados por Él. Esto es un asunto bastante serio, ya que el perdón de Dios es lo que nos hace candidatos para la salvación. Si los otros no te perdonan, eso es problema de ellos, ya que cada uno tendrá que responder por sus propias acciones.

El peligro de no poder perdonar es que te impedirá amar a los demás, servir a los demás, tener compasión o incluso te dejara de importar la gente por temor a ser traicionado de nuevo. Te impedirá pedir ayuda por miedo al rechazo o la burla. Al final acabaremos teniendo prejuicios contra nuestra pareja, Pastor, jefe, discípulo, o incluso hermanos de la iglesia por causa de nuestra experiencia negativa del pasado.

Es imprescindible pedirle a Dios que nos dé el corazón de perdón que tuvo Jesús mientras colgaba de la cruz. Él sufrió en lo físico y lo emocional más de lo que nos podemos imaginar. Incluso mientras los suyos se burlaban de Él, siguió implorándole a Dios que tuviera misericordia de ellos. Cuando resucitó de entre los muertos, no condenó a los que lo abandonaron y huyeron, sino que les amó incondicionalmente y les conquistó para siempre.

Incluso si estás decepcionado por como otros te han tratado en el pasado, la próxima vez que le preguntes a alguien “¿cómo estás?” tomate tu tiempo y toma interés real en sus problemas. A diario, Dios te brinda una segunda oportunidad, da les la misma oportunidad a los demás.

Eres amado por Cristo al tomar Él tus pecados sobre Sí mismo. Todo lo que Dios requiere ahora de tu parte es que le pidas perdón. Esto es amor verdadero.

Oraciones

• Padre Celestial, Tu vara y Tu cayado me consuelan. Tú preparas una mesa delante de mí en presencia de mis enemigos. Unges mi cabeza con aceite; Mi taza se desborda.
• Padre, hoy estamos ante ti humillados por el sacrificio de Jesús en la Cruz.
• Te damos las gracias por perdonarnos todos nuestros pecados y amarnos incondicionalmente.
• Te sometemos nuestro pasado que puede causarnos dolor, inseguridad o resentimiento.
• Necesitamos Tu toque sanador en nuestros recuerdos y emociones.
• Te pedimos que lo que el hombre haya hecho contra nosotros no nos impida crecer en Tu amor. Libera nos ahora mismo de todo lo que guardamos en nuestro corazón contra alguien.
• Enséñanos a ser amables unos con otros, misericordiosos y capaces de perdonar.
• Queremos ser conscientes de las necesidades de otros para evitar lastimarlos.
• Gracias porque hoy tenemos un nuevo comienzo contigo.
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• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén

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