(Salmo 107:1-3) “Alabad a Dios, porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia. Díganlo los redimidos de Jehová, los que ha redimido del poder del enemigo,
y los ha congregado de las tierras; del oriente y del occidente, del norte y del sur.”(Jonas 3:1-2) “Y vino palabra de Dios segunda vez a Jonás, diciendo: ‘Levántate, y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y predica en ella el mensaje que yo te diré.’”
Toma un momento ahora mismo y hazte esta pregunta. “¿Sobre qué puedo testificar en mi vida para darle gloria a Dios?”… enserio, hazlo ahora mismo… Si tienes dificultades para pensar en algo, entonces tienes un problema, ya que esto sugiere que Dios probablemente no sea parte de tu vida diaria. Y lo peor de todo, la gente no sabe que eres un discípulo de Jesús y por lo tanto Él no puede usar tu vida para acercar más personas a Él.
Si no tienes ningún problema con este ejercicio, eso significa que estás verdaderamente agradecido y públicamente reconoces a Jesús como tu fuente de todo lo bueno en la vida. Esto quiere decir que Cristo es una parte real de tu vida diaria y parte de cada decisión que tomas. El siguiente paso es comenzar a compartir acerca de Él con los demás.
Al igual que Jonás, Dios nos ha dado a todos una segunda oportunidad de hacer lo correcto y compartir Su mensaje con otros y no nos ha abandonado cada vez que lo desobedecemos. Él no solo nos salvó del poder del enemigo, sino que nos capacita para vivir una vida justa.
Al compartir tus propias experiencias, les das vida a algunas de las promesas de la Biblia. Esta es una herramienta poderosa para llegar a los perdidos, ya que muchos no pueden identificarse con las enseñanzas de la Biblia, ni creen en ellas.
Solo tú sabes lo que has sufrido en la vida y cómo Dios te ha concedido la victoria en el nombre de Jesús. Al no testificar acerca de cómo Dios te ha sacado adelante, permites que el diablo robe ese testimonio. Son estos mismos testimonios los que aumentan nuestra fe y nos hacen más fuertes para la próxima prueba al recordarnos el poder y la fidelidad de Dios en el pasado.
Personalmente, tengo que recordarme cada mes cómo Dios ha movido los corazones de personas para enviarnos fielmente apoyo económico para el ministerio. Y como sigue levantando voluntarios para ayudarme con tareas que están más allá de mis fuerzas o conocimiento. De esta manera afirmo mi fe y sigo confiando en que Él proveerá todas nuestras necesidades.
Incluso si tu testimonio no incluye una lucha entre la vida y la muerte o un gran milagro sobrenatural, hay muchos que se identificaran con tu historia de simplemente poder ser fiel a Dios en un mundo secular.
Oraciones
• Padre Celestial, ciertamente Tu bondad y misericordia me seguirán todos los días de mi vida. Señor Tu bondad está ante mis ojos. Mi corazón confió en Ti y fui ayudado.
• Padre, te damos gracias por cuidarnos cada día.
• Gracias por un día más de vida cuando tantos otros se han dormido para siempre.
• Te damos gracias, Señor, porque eres bueno y Tu amor misericordioso es para siempre.
• Queremos ser un testimonio vivo de lo que Tu poder puede hacer.
• Te pedimos que no seamos más tímidos ni pensemos que no tenemos nada que aportar a Tu reino.
• Necesitamos que nos des el valor para compartir con todos lo que has hecho por nosotros.
• Perdónanos por no dar testimonio de Jesús en nuestras vidas o por quitarle la gloria que le pertenece.
• Declaremos que “mis ojos han visto, mis oídos han escuchado, y mi boca hablará de la bondad de Dios”.
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• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén