(Tito 3:5-6) “Él nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo,
que Él derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo nuestro Salvador,”
(Juan 15:16) ” Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os escogí a vosotros, y os designé para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda.”
¿Sabías que todo lo bueno que hay en ti no es obra tuya? ¿Que el hecho de que ahora seas parte de este devocional es porque Dios así lo ha deseado? Incluso la cantidad de fe o deseo inicial por conocer a Dios es lo que Jesús ha puesto dentro de ti. Así que nunca pienses que eres una buena persona por tu propio mérito y que Dios tiene la gran suerte de que le obedezcas de vez en cuando.
Lo bello de la fe cristiana es que nos deja impotentes frente a un Dios Todopoderoso, nos mantiene humildes ante un Dios que Todo lo Conoce, y saca a la luz nuestros secretos más oscuros ante un Dios Todo Amoroso. Da igual que dirección tomes en la vida, no podrás evitar para siempre el hecho de que Él existe y que tendremos que rendirle cuentas de nuestras obras.
Dios no te debe nada ya que no hay nada que puedas hacer que Él no pueda hacer sin ti, pero Él elige abrir tus ojos espirituales y usarte para llevar a otros al conocimiento de Jesús. Si no fuese así, aun viviríamos en nuestra propia oscuridad, creyendo que somos buenos en comparación con los demás, que Dios no tiene más remedio que dejarnos entrar al cielo y atribuirnos todo lo que hemos logrado en la vida.
Pero gracias a Su misericordia por nosotros, Él nos muestra lo equivocados que estamos al exponernos a Su luz a través de Su Palabra. Reconozcamos hoy que sin Él estamos completamente perdidos. Bajo la luz de Su Palabra, una “mentira piadosa” se convierte en “dar falso testimonio”, la “lujuria” se convierte en “adulterio del corazón”, y el “Odio” se convierte en “Asesinato”.
¿Dónde estarías hoy si Dios no hubiese abierto tu entendimiento espiritual? Todavía seguirías destinado al infierno creyendo que eres bueno y que mereces el cielo por tus buenas obras.
Oraciones
• Padre Celestial, Mis temporadas están en Tus manos. En el tiempo de la angustia me esconderás en tu pabellón en el lugar secreto de tu tabernáculo. Me esconderás en el lugar secreto de tu presencia de los planes de los hombres.
• Gracias Jesús por habernos elegido para ser Tus discípulos y ver la verdad.
• Perdónanos por pensar que tenemos todo que ver con nuestra salvación. No merecemos poder estar en Tu presencia, pero te agradecemos nuevamente por elegirnos.
• Sigamos hoy doblegándonos ante Ti siendo humildes con los demás mostrando cuán agradecidos estamos por Tu amor.
• Pedimos que nuestro conocimiento y experiencia espiritual no se convierta en una piedra de tropiezo que nos haga menospreciar a los demás. Necesitamos Tu corazón, Señor, para ver a los que sufren a nuestro alrededor de la forma en que Tú los ves.
• Así como hemos recibido amor y aceptación de Ti gratuitamente, enséñanos a compartirlo con aquellos que conocemos.
• Gracias por cambiarnos hoy para ser más como Tu hijo Jesucristo.
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• Te pedimos estas cosas en el poderoso nombre de Jesús. Amén