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¿Lampara O Linterna?

 

(Hechos 26:16-17) “Pero levántate, y ponte sobre tus pies; porque para esto te he aparecido, para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de aquellas en que me apareceré a ti,
librándote de este pueblo y de los gentiles, a los cuales ahora te envío,”

(Mateo 5:14-16) “Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende un candil y se pone debajo del almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en el cielo.”

 

 

Jesús se llama a sí mismo la Luz del Mundo, y luego nos llama a nosotros Luz. Por lo tanto, tenemos que actuar como Él lo hizo. No debemos ser un juez o un abogado acusador, sino simplemente luz entre las tinieblas y un testigo de cómo Dios ha cambiado nuestras vidas. Se supone que no debemos temer las tinieblas ni someternos a ella. Puedes amar a los que están en la oscuridad, mostrarles el camino, incluso dar tu vida por ellos, pero no tengas miedo o vergüenza de hacer lo correcto a los ojos de Dios.

Si lo único que hacemos cuando nos encontramos con alguien que anda en tinieblas es acusarlo, juzgarlo, llevar cuentas de todos sus errores y ser distantes a él, estamos actuando exactamente igual que sus falsos dioses. El Dios de la Biblia no solo es conocido por Su juicio y la destrucción de aquellos que andan en contra de Él, sino también es reconocido por Su amor y cercanía a aquellos que sufren encadenados por el poder de la oscuridad.

No importa con quién hables, tú y yo no sabemos toda su historia. Todo lo que podemos hacer es hablar de lo que sabemos, y lo que sabemos es Jesús y lo que Él ha hecho por nosotros. Sí, comparte las leyes de Dios y la forma en que Jesús puede liberarlos de sus cadenas, pero no vayas mucho más allá tratando de ser el Espíritu Santo que los convence de pecado. La Palabra de Dios es muy capaz de hacer eso por sí misma.

Se supone que debemos ser una lámpara que guía y trae esperanza para el futuro a través de las promesas de Dios. No estamos llamados a ser una linterna para cegarles e incomodarles acusándoles como lo hace el diablo. Somos rápidos en predicar sobre el infierno, pero hemos olvidado dar nuestra vida por los perdidos tal como lo hizo Jesús.

Si estás caminando correctamente con Cristo, Él brillará dondequiera que vayas y aquellos que no pueden soportar esa luz, te evitarán. Pero que te eviten por causa de Cristo en ti y no porque el diablo te esté usando. Si fuéramos la Luz, como Cristo quiere que seamos, habría un culto lleno de almas en cada esquina.

 

 

La mayoría de las personas que no van a una iglesia o han dejado de asistir, no es por culpa de Dios o por la Palabra que se predica, es por culpa de cómo se comportan los llamados hijos de Dios.

 

 

Oraciones

• Padre celestial, me has sanado. Me has mantenido con vida. Cuando mi padre y mi madre me abandonen, entonces Señor Tú cuidarás de mí.
• Gracias Padre que nos has elegido para ser luz en la oscuridad.
• Gracias porque realmente te preocupas por nosotros y quieres ser parte de cada área de nuestras vidas.
• Perdónanos por no entender cómo usar la luz que está dentro de nosotros.
• Perdónanos por condenar a otros y por no tener la compasión de Cristo.
• Perdónanos por ser la causa de que tantos dejen la iglesia o nunca vayan a una.
• Oramos para que empecemos a hacer brillar nuestra luz para atraer a la gente a Cristo.
• Enséñanos cómo ser efectivos para traer gloria a Tu nombre.

• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre  de Jesús. Amén

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