(Hebreos 13:2)“No os olvidéis de mostrar hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.”
(Mateo 5:41-42) “Y cualquiera que te obligue a ir una milla, ve con él dos. Al que te pida, dale; y al que desee pedirte prestado no le vuelvas la espalda.”
(Efesios 4:32) “Sed más bien amables unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, así como también Dios os perdonó en Cristo.”
Se necesita poder de lo alto para comportarnos como Dios quiere que lo hagamos. Se necesita amor sobrenatural para amar a los que te odian, compasión sobrenatural para ayudar a los que se han buscado sus propios problemas, paciencia sobrenatural para aguantar la injusticia, y obediencia sobrenatural para hacer lo que se espera de ti, incluso si no estás de acuerdo con la orden.
Se necesita fe sobrenatural para seguir a Dios a quien no puedes ver y apenas oír, y por supuesto, un corazón sobrenatural para hacer más de lo que se te pide, incluso si te causa algún tipo de pérdida o sufrimiento.
Dios hizo lo imposible por nosotros y entregó a su Hijo unigénito por un pueblo que lo odiaba, lo maldecía y no quería seguir sus mandamientos. Esto fue obvio cuando crucificaron a Jesús y se burlaron de él mientras sufría. No sabían que estaban rechazando al Mesías, quien los creó y los socorrió a diario.
Dios deja muy claro que no sabemos cuándo un ángel toma la forma de un ser humano y si Dios nos está probando para ver cuánto de su amor y compasión hay dentro de nosotros. Es bastante común que los ángeles se manifiesten de esta manera en la tierra.
Probablemente hayas tenido ya un encuentro con un ángel sin que te hayas dado ni cuenta. Un instante en la que nadie estaba para ayudarte, y de repente, aparece un extraño y cambia la situación favorablemente, para luego simplemente desaparecer entre la multitud. Un inesperado acto de favor de otro extraño que te ahorra tiempo, dinero, estrés e incluso salva tu vida.
Cristo requiere que nos cuidemos los unos a los otros, porque Él es el primero en preocuparse por nosotros. Jesús nos ordena dar incondicionalmente más de lo que se requiere sin hacer preguntas. Así es como Dios nos da todas las cosas aunque sabe que no nos las merecemos.
La próxima vez que te encuentres con un extraño a quien puedas ayudar, ten en cuenta que podría ser un ángel que Dios haya enviado para ayudarte recibir el milagro que tanto llevas esperando.
Oraciones
- Padre Celestial, como el hombre castiga a su hijo, así el Señor mi Dios me disciplina a mí. Señor, me has castigado severamente, pero no me has entregado a la muerte. Señor, no nos has dado presa a los dientes del enemigo.
- Probablemente nunca entenderemos verdaderamente cuánto entregaste en la cruz a través del sacrificio de Jesús.
- Queremos demostrarte nuestro agradecimiento mostrando nuestro amor a los demás.
- Ayúdanos a hacer un esfuerzo adicional y convertirnos en Tus instrumentos de amor, favor y gracia sobre la tierra.
- No hay propósito mayor que ser usado por Ti para cambiar sobrenaturalmente las vidas que nos rodean.
- Ayúdanos a ser compasivos los unos con los otros, perdonándonos unos a otros porque Tú nos perdonaste primero en el Mesías.
- Gracias por los ángeles que nos rodean y nos protegen constantemente.
- Enséñenos cómo hacer un esfuerzo adicional y dar incondicionalmente cuando nos lo pidan.
- Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén