(Mateo 11:15) “El que tiene oídos, que oiga.”
(Lucas 24:45) “Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras,”(Juan 5:30) “Yo no puedo hacer nada por iniciativa mía; como oigo, juzgo, y mi juicio es justo porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.”
(Proverbios 16:20) “El que pone atención a la palabra hallará el bien, y el que confía en el SEÑOR es bienaventurado.”
¿Has oído algo de Dios últimamente? ¿Sabes que una vez que recibes a Jesús en tu corazón, ahora tienes la capacidad de estar en completa comunión con Dios? Eso significa que puedes preguntar, y Él responderá. Puedes sentarte en su presencia y el Espíritu Santo te enseñará todas las cosas sobre ti y relacionadas a Cristo.
El problema es que no todos buscan oír de Dios, ya que la mayoría de la gente piensa que puede funcionar independientemente de Él. Jesús se humilló al dejar de lado su naturaleza divina y volverse completamente dependiente de oír lo que el Padre le revelaba. Hizo esto a propósito para darnos un ejemplo a seguir.
Hay una gran diferencia entre oír o escuchar le a Dios. Todos tenemos que aprender a oír Su voz, y luego necesitamos escuchar lo que hemos oído. En otras palabras, tenemos que obedecer y caminar en la manera que se nos ha instruido. Esto es solo para nuestra propia seguridad y éxito en la vida.
¿Cuántas veces hemos oído a nuestros padres repetir las mismas cosas una y otra vez, pero rara vez escuchamos? Si tienes hijos, con el tiempo te cansaras de ser ignorado e incluso tener conflictos con ellos por regañarles por no obedecer. Dios obra de la misma manera. Él hablará, advertirá, guiará y enseñará a aquellos que se humillan ante Él abriendo sus oídos.
(“¿Por qué somos capaces de oír le a Dios solo en tiempos de crisis? Porque no nos queda otra. Hasta que eso cambie, seguiremos saltando de crisis a crisis, nunca aprendiendo a escucharle bien y obedecerle al instante.” – Bob Gass)
Dios revelará el poder y el conocimiento oculto del reino de los cielos a aquellos que están dispuestos a escuchar y obedecer.
Oraciones
• Padre celestial, en el día en que clamé, me respondiste. Te acercaste el día en que te llamé y dijiste: “No temas”. ¡Qué preciosos son tus pensamientos para mí, Dios mío!
• Te agradezco por abrir mis oídos para escuchar y comprender Tu palabra. Gracias por darme la capacidad de recibir Tu instrucción y orientación.
• Agradecemos que a través de la obra de Jesús en la cruz podemos tener una relación personal contigo.
• Perdónanos por haber ignorado Tus instrucciones y por no buscar de Ti para cada área de nuestras vidas. Perdónanos por nuestra rebelión contra las personas en autoridad sobre nosotros que has usado en el pasado para instruirnos.
• Queremos amar tus mandamientos y empezar a obedecerlos.
• Declaramos que a partir de este día se ha abierto nuestro entendimiento y nuestro deseo es obedecer todas Tus instrucciones.
• Recibimos ahora las bendiciones y la prosperidad prometidas en Tu palabra por haber obedecido Tus mandamientos.
• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén