(Hebreos 11:8) “Por la fe Abraham, al ser llamado, obedeció, saliendo para un lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber adónde iba.”
(Deuteronomio 2:3) “«Bastantes vueltas habéis dado ya alrededor de este monte. Volveos ahora hacia el norte,”(Mateo 25:21) “Su señor le dijo: ‘Bien, siervo bueno y fiel; en lo poco fuiste fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.’”
Dios conoce tu final desde tu principio. Él ve mucho más allá de lo que nuestros ojos, imaginación o mente limitada pueden percibir. Abraham fue probado en su fe una y otra vez. Se le pidió que saliera de su zona de confort. Dejar casi todo lo que conocía y a lo que se acostumbró para recibir lo que Dios le estaba preparando. Imagínate estar en esa situación.
¿Podrías tu mudarte este fin de semana, si Dios te lo pidiera? ¿Dejar a todos tus amigos y parientes que viven cerca de ti? ¿Olvidarte de todos los contactos y favores que recibes a diario a través de ellos en las tiendas locales, restaurantes, bancos y otros establecimientos?
Tendrías que volver a aprender dónde está el hospital, el veterinario, la tienda de los chinos, el centro comercial, el gimnasio, la panadería, el banco, la jefatura de policía o los supermercados más cercanos. Y lo peor de todo, ¿estarán disponibles todos estos establecimientos donde Dios te lleve?
Claro, un lugar nuevo y gente nueva pueden ser emocionantes, pero por lo general, a uno le gusta quedarse donde está, donde sabe cómo funcionan las cosas, especialmente a medida que avanza en edad. Ahora imagina si no tuvieras más remedio que dejar todo atrás porque la guerra, el hambre o la persecución golpearon a tu país. En esta era moderna, olvidamos que muchos de la generación de nuestros abuelos han tenido que pasar por ello.
Abraham tuvo que mudarse, sin saber a dónde se suponía que debía acabar viviendo, y solo confiar en Dios y seguir hacia adelante. Algunos de nosotros necesitamos dar ese paso de fe y no temer lo desconocido, sino confiar en Dios cuando Él nos está llamando para Su obra. Puede que no sea un mover físico para ti, sino un cambio de mentalidad o tradición. Una mudanza desde un círculo de amigos o de un ministerio. También puede ser que se refiera a un cambio de estudios o de carrera. No lo sabrás hasta que se lo pidas a Dios y des un paso de fe.
Solo recibirás más de Dios cuando hayas sido un buen mayordomo de lo que Él ya te ha dado. Estar estancado y no crecer es una señal de la descomposición y una muerte prematura.
No correr riesgos ni ejercer tu fe te conducirá a una vida de monotonía y depresión.
Oraciones
• Padre Celestial, Tú estás conmigo como poderoso gigante. Señor, Tú bajaste por mí contra los poderosos. Señor, me has librado de todos mis temores.
• Te damos gracias porque tus planes para nosotros son siempre para el bien.
• Ayúdanos hoy a buscar Tus planes para nuestra vida y a dejar de dar vueltas al mismo monte. Te pedimos tu dirección para el próximo paso en nuestro caminar con Jesús.
• Rechazamos ahora mismo el espíritu de miedo a lo desconocido y decidimos con firmeza entrar en Tu reposo.
• Queremos ser como Abraham y dar el paso de fe, confiando en que Tú has preparado una herencia para que la recibamos y la disfrutemos.
• Muéstranos cómo ser buenos mayordomos con nuestro dinero, tiempo, talentos y recursos para recibir más de Ti.
• Padre, declaramos que oiremos estas palabras de Ti…”Bien hecho mi buen y fiel siervo”.
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• Te lo pedimos en el Nombre Poderoso de Jesús. Amén