(Proverbios 10:19) “En las muchas palabras, la transgresión es inevitable, mas el que refrena sus labios es prudente.”
(Hechos 5:1-5) “Pero cierto hombre llamado Ananías, con Safira su mujer, vendió una propiedad, y se quedó con parte del precio, sabiéndolo también su mujer; y trayendo la otra parte, la puso a los pies de los apóstoles.”
“Mas Pedro dijo: Ananías, ‘¿por qué ha llenado Satanás tu corazón para mentir al Espíritu Santo, y quedarte con parte del precio del terreno? Mientras estaba sin venderse, ¿no te pertenecía? Y después de vendida, ¿no estaba bajo tu poder? ¿Por qué concebiste este asunto en tu corazón? No has mentido a los hombres sino a Dios.’”
“Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró; y vino un gran temor sobre todos los que lo supieron.”
El hecho de que nadie necesite que se le enseñe que mentir, robar o matar es malo, confirma que Dios ha plantado Su Ley en nuestros corazones. No somos animales actuando solo por instinto, pero cada decisión que tomamos es premeditada y tendrá sus consecuencias. Dios es amor, pero también es un juez que no mirará hacia otro lado cuando rompas su ley moral. ¿Ignorarías a uno de tus hijos desobedeciéndote frente a otros? ¿Qué tipo de mensaje estarías dando sobre cuán serio eres con respecto a tus reglas y tu autoridad?
Muchos, predican sobre la Gracia de Dios y dicen que ya no estamos bajo la Ley. Claro, esto es cierto y ya no debemos guardar la Ley de Dios por miedo, sino por amor a Él. Sin embargo, uno no puede ignorar cómo Dios trató con Ananías y Safira cuando le mintieron a Pedro sobre la cantidad que estaban donando a la iglesia. Dios les juzgo con una muerte instantánea, no por mentir sino por no decir toda la verdad. Y por cierto, esto sucedió después de la cruz, después de la resurrección y bajo el nuevo Pacto de Gracia.
Leemos en Proverbios que en la multitud de palabras, no hay falta de pecando. Todos somos culpables de esto. Exageramos para obtener más elogios, inventamos historias para participar en una conversación y definitivamente somos culpables de hablar más de lo necesario para hacer una venta.
No tenemos ni idea del daño que podemos causar al permitir que la gente siga viviendo en su ignorancia. Imagina si los médicos no nos mencionaran una enfermedad terminal porque sintieron que heriría nuestros sentimientos. No podríamos despedirnos, ni pedir perdón, ni decir que les amamos a nuestros seres queridos. No podríamos poner todos nuestros asuntos en orden y definitivamente no tendríamos tiempo para reconciliarnos con Dios.
Como Creyentes, compartimos el Evangelio con todos al no saber si esta noche será su última. Una vez que muertos, no hay segundas oportunidades y nuestro temor de herir sus sentimientos no nos excusará ante Dios. Cada vez que tengas la oportunidad, di toda la verdad con amor para que puedas presentarte sin culpa delante de Dios.
No hay nada inocente en una “mentira piadosa”, adormece tu conciencia y no tenemos ni idea del daño que podemos causar al ocultar la verdad para evitar herir los sentimientos de alguien. No es un signo de cariño sino de pura cobardía.
Oraciones
• Padre Celestial, Tú eres el que ayuda a los huérfanos. Señor, Tú consideras la oración de los desvalidos y no desprecias su súplica.
• Gracias Padre, que Tu ley moral sigue siendo nuestra guía para vivir con rectitud ante Ti.
• Perdónanos por esconder toda la verdad cuando nos preguntan y creer que hacemos lo correcto.
• Perdónanos por exagerar para encajar con los de mas o para ser más populares.
• Perdónanos por mentir para conseguir una venta o descuentos.
• Danos la fe para decir siempre la verdad y temerte más a ti que a los hombres.
• Danos el espíritu de verdad que nos haga caminar en integridad y honestidad en todo momento.
• Te pedimos sabiduría en todo lo que decimos y que nos guardes de palabras abundantes que nos tientan a pecar.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén