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La Oración Primero Te Cambia A Ti

https://youtu.be/U-J-PgGPMYE

 

(Salmos 25:4-5) “SEÑOR, muéstrame tus caminos, y enséñame tus sendas. Guíame en tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti espero todo el día.

(Filipenses 4:6) “Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios.”

(Efesios 6:18) “Con toda oración y súplica orad en todo tiempo en el Espíritu, y así, velad con toda perseverancia y súplica por todos los santos;”

 

El procedimiento normal durante la oración es primero agradecer a Dios por el perdón de nuestros pecados a través de Jesucristo, luego pedir por los demás y sus necesidades, luego pedir por nuestras necesidades personales y finalmente agradecerle por contestar nuestras oraciones. Todo esto está bien, pero lo que ignoramos es que el acto de oración comienza a transformarnos de adentro hacia afuera y las cosas comienzan a moverse automáticamente en lo espiritual. Lo primero que sucede en el ámbito espiritual cuando un seguidor de Jesús se arrodilla, es que el diablo comienza a temblar.

Sin embargo, una transformación también comienza a ocurrir en nuestras vidas en lo natural. Primero, al pedirle a Dios, declaramos que Él existe, que puede darnos lo que le pedimos y que nos ama lo suficiente como para darnos todo lo que deseamos.

Segundo, declaramos que dependemos de Él para todas las cosas y que Él recibirá la gloria por todo lo que recibamos.

Tercero, al reservar tiempo para orar y tener comunión con Él, declaramos que Él es una prioridad en nuestras vidas y que nos deleitamos en estar en Su presencia.

Cuarto, al orar por los demás, obedecemos Su mandamiento de amar y cuidar a nuestro prójimo y orar por los santos (no me refiero a personas muertas, sino a otros hermanos de la fe aun vivos).

Quinto, al darle gracias por contestar nuestras oraciones, declaramos que hemos orado con fe y sin dudar y que Dios ha respondido “Sí” y “Amén” a nuestras peticiones.

Y finalmente, al orar con esta fe, declaramos que nuestros deseos, propósitos y corazones están alineados con los de Dios. Dios te muestra Su voluntad dentro de tu corazón, te enseña en tu mente como actuar y te guía tomando te tu mano.

(“Cuando David oró, ‘Muéstrame… enséñame… guíame’, estaba describiendo el proceso por el que nos lleva la oración. Una vez que aceptas aprender lo que Dios te quiere enseñar, Él puede guiarte hacia Su plan y propósito para ti.” – Bob Gass)

 


¿Sigues enfocado en solo recibir una respuesta a tus oraciones? Simplemente pon te a orar y olvídate del resultado, ya que el milagro ya ha comenzado dentro de ti.

 

 

Oraciones

• Jesús, Tú eres la fortaleza de Israel, la Esperanza de Israel y la Roca de Israel.
• Gracias Señor que nos liberas de todo problema cuando decidimos orar.
• Gracias, Padre, porque somos transformados cuando decidimos entrar en Tu presencia y comenzamos a orar.
• Perdónanos por solo desear cosas materiales y respuestas a nuestras oraciones, en vez de desear estar en Tu presencia.
• Danos el corazón para interceder y orar por otros hermanos y por aquellos que están en el ministerio.
• Ayúdanos a cambiar y transformarnos en intercesores de la oración, en vez de preocuparnos por las circunstancias.
• Cancelamos toda nuestra ansiedad y traemos todas nuestras peticiones ante Ti, confiando en que Tú te encargarás de todas las cosas.
• Haznos entender Tus caminos, SEÑOR; enséñanos Tus caminos. Guíanos en Tu verdad.

• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén

 

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