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Las Tormentas Son Parte Del Viaje

 

(Romanos 8:36-37) “Como está escrito: ‘Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de Aquél que nos amó.’”

(Filipenses 1:29) “Porque a vosotros es concedido por Cristo, no sólo que creáis en Él, sino también que padezcáis por Él.”

(Marcos 6:50) “porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos y les dijo: ‘Tened buen ánimo, yo soy, no temáis.’”

 


Si te paras en mitad de la autovía y empiezas a repetir “No estoy aquí, no estoy aquí, no estoy aquí,” no evitarás que un camión que viene a toda velocidad te atropelle. Uno no puede hacer desaparecer los problemas simplemente ignorándolos o haciendo la vista gorda. El sufrimiento es parte de nuestro viaje tanto como la muerte física es parte de la vida.

En 1912, uno de los mayores logros del hombre, el Titanic, se hundió con más de 1500 personas a bordo. Ignoraron todas las señales y advertencias, pensando que pase lo que pase, no sufrirían ninguna pérdida. Incluso llegaron a proclamar que ni siquiera Dios podría hundirlo. Sin embargo, más de 10 cosas salieron mal a la vez que juntamente causaron que el barco se hundiera. En lugar de ser un referente de grandeza, pasó a la historia como un ejemplo de los errores que un barco debe evitar.

En primer lugar, no ignores el hecho de que si eres un discípulo de Cristo no puedes evitar enfrentarte al sufrimiento, las tormentas y la persecución. Hasta que no asumamos esta verdad, siempre seremos tomados por sorpresa y no podremos superar los desafíos de la vida. La Biblia nos aconseja que no ignoremos los planes del diablo contra nosotros. Hay que estar al tanto de que él está siempre merodeando buscando la oportunidad para atacar. Muchos han dejado la mano de Dios a causa de estos ataques.

Y segundo, “Tranqui Tronco”, no pierdas la calma. No vivimos por temor a lo que el diablo pueda hacer en contra nuestra, sino que es él quien necesita preocuparse cuando empezamos a orar. Dios todavía tiene el control y, a través de Cristo, tu alma está a salvo para la eternidad. Al tener miedo de perder tu vida o cualquier posesión material, solo acabaras tomando decisiones equivocadas en un estado de pánico, dirás las palabras equivocadas y harás que todos los demás también entren en pánico. Se parte de la solución, no parte del problema.

Y por último, no olvides ni renuncies a tu misión. Jesús te escogió por una razón y ya ha preparado buenas obras para que las lleves a cabo. Hay vidas que necesitan que les hables, las ames o simplemente estés ahí para ellas. Si pierdes el enfoque en tu propósito espiritual, vivirás compadeciéndote de ti mismo por el sufrimiento que experimentas en lugar de acabar el viaje con tu barca llena de peces (que son almas que has traído a los pies de Jesús).

 

Los que viven con un temor constantemente gritan “Que viene el Lobo”, pero los que confían en Dios declaran “Shalom”, es decir, la paz esté con vosotros.

 


Oraciones

• Padre Celestial, Tú eres Señor de Reyes, Señor de la paz y Señor nuestro consejero. Tú eres el Señor que nos sana el Señor Altísimo.
• Gracias Jesús por ser la roca sólida sobre la cual podemos edificar nuestra vida.
• Perdónanos por preocuparnos más por nuestra vida física y posesiones materiales en lugar del propósito de nuestro llamado.
• Perdónanos por tener miedo y hacer que otros entren en pánico con nuestras palabras e inseguridades.
• Ayúdanos a no ignorar más los planes del enemigo, sino a enfrentarlos de frente y derrotarlos usando tus promesas.
• Declaramos que en todas estas cosas, somos más que victoriosos.
• Te invitamos, Jesús, a nuestra barca y te damos el control total. Por favor, guíanos a un puerto seguro y permítenos ser usados por ti para que seamos pescadores de hombres.

• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén

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