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Para Obtener Misericordia

 

(Lucas 6:35-36) “Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando nada a cambio; y vuestro galardón será grande, y seréis hijos del Altísimo; porque Él es benigno para con los ingratos y malos. Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.”

(Mateo 5:7) “Bienaventurados los misericordiosos; porque ellos alcanzarán misericordia.”

(Mateo 18:21-35) LEER La Parábola del siervo que no tuvo misericordia.

 

 

Un hombre no podía pagar le una deuda al rey de 10.000 talentos de plata (200 k años de sueldo), por lo que le pidió misericordia, y el rey canceló la deuda. Este mismo hombre se encontró con un compañero que le debía cien denarios (un poco más de 100 días de trabajo). El hombre demando que le pagara e hizo encarcelar a su compañero cuando no le pudo pagar. Cuando el rey se enteró de esta falta de misericordia de su siervo hacia otra persona, se enojó y echó al siervo a quien había perdonado la deuda y a su familia a prisión de por vida.

La misericordia está directamente ligada al perdón. Un corazón compasivo es una de las señales de que hemos primero experimentado y apreciado la misericordia de Dios nosotros mismos. Sin embargo, al igual que en la parábola, hay quienes han dado por sentado el amor, la gracia, la compasión, la paciencia, la misericordia y el perdón de Dios y siguen destruyendo sus propias vidas y las de otros.

Se nos pide que mostremos misericordia no solo con aquellos que la piden, sino también con aquellos que probablemente nunca la apreciarán, o incluso crean que no la necesitan. Es más fácil perdonar a alguien que humildemente viene y te lo pide, que mostrar ese mismo amor y compasión a quien te seguirá lastimando creyendo que no hace nada malo.

Nunca olvidemos que Dios es justo y ve todas las cosas, incluso lo que está en lo profundo de nuestro corazón o lo que decimos y hacemos a puerta cerrada. Aun así, Su misericordia está disponible para nosotros si nos arrepentimos. Debido a Su gracia y misericordia hacia nosotros, Él no se pasa todo el día recordándonos como y cuando hemos pecado. Créeme que sería un oficio por si solo.

Pero con solo perdonarnos y amarnos, Él cubre esos pecados con la sangre de Jesús derramada en la cruz. Es hora de que hagamos lo mismo por los demás para que Su amor no deje de fluir desde Su trono de gracia y misericordia.

Tras Su misericordia podemos ser liberados de enfermedades, no pagar por los errores de nuestro pasado y no experimentar los devastadores resultados de nuestra continua rebelión contra Dios y sus mandamientos.

 


La condición para recibir bendiciones en forma de misericordia es ser misericordiosos nosotros mismos. Creo que nos vale la pena hacerlo, incluso si otros no lo aprecian.

 


Oraciones

• Padre Celestial, Tú eres Señor del cielo y de la tierra, Señor de los muertos y de los vivos, Señor Rey.
• Gracias porque Tu misericordia es renovada cada mañana y hoy podemos comenzar de nuevo contigo.
• Perdónanos por dar por sentado tu compasión y tu perdón hasta hoy.
• Ayúdanos a vivir una vida digna de Tu misericordia hacia nosotros.
• Queremos mostrar misericordia hacia otros que nos han lastimado o fallado en el pasado. Ayúdanos a perdonarlos como Tú nos has perdonado.
• Enséñanos a amar a nuestros enemigos, a hacerles bien y a prestarles sin esperar nada a cambio.
• Declaramos que gozaremos de nuestra gran recompensa como Tú lo has prometido, porque somos hijos del Altísimo.

• Te lo pedimos en el nombre poderoso de Jesús. Amén

 

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