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(Lamentaciones 3:25) “Bueno es Dios a los que en Él esperan, al alma que le busca.”
(Salmos 118:24) “Éste es el dĂa que hizo Dios; nos gozaremos y alegraremos en Ă©l.”
(Santiago 4:14) “cuando no sabéis lo que será mañana. Porque, ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es un vapor que aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece.”
(Proverbios 3:5-6) “FĂate de Dios de todo tu corazĂłn, y no estribes en tu propia prudencia. ReconĂłcelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas.”
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En esta sociedad frenética donde todo corre prisa, nos hemos olvidado de disfrutar de las cosas sencillas de la vida. ¿Cuándo fue la última vez que te sentaste en silencio y simplemente disfrutaste de una puesta de sol, o sentiste la hierba humedecida con el roció bajo tus pies o despertaste tu paladar al morder una manzana crujiente? Cada vez que nos tomamos un momento y simplemente “olemos las rosas”, nos damos cuenta de la belleza y la grandeza de Dios y Su creación.
Estamos constantemente bombardeados con tanta emociĂłn y estĂmulo a travĂ©s de la televisiĂłn, los videojuegos, las drogas y los aparatos electrĂłnicos que nos hemos vuelto insensibles a simplemente pasar tiempo con alguien y compartir una buena carcajada.
Cuando era un hombre de negocios y viajaba por todo el pais, estaba constantemente hablando por telĂ©fono incluso mientras conducĂa, tratando de manejar simultáneamente varias tareas. Yo era lo que yo llamaba un S.P.P “Solucionador de Problemas Profesional”. Siempre tratando de calmar a los clientes, proveedores, transportistas, vendedores y bancos cada vez que surgĂa algĂşn contratiempo que tuviera que ver con mi negocio. Claro, fue emocionante y rentable, pero esa vida frenĂ©tica acabo afectando mi salud y mis decisiones para el futuro.
El tiempo no se detiene para nadie, pero puedes ralentizarlo si aprendes a poner en orden tus prioridades. Incluso durante el confinamiento debido a Covid en 2020, la mayorĂa de nosotros nos enganchamos a las redes sociales, Netflix y la televisiĂłn, desperdiciando por completo la oportunidad de reflexionar sobre las cosas más importantes de la vida.
La Palabra nos anima a dedicar cada dĂa a Dios y a su vez, Él enderezará nuestros caminos. En otras palabras, las cosas fluirán sin problemas a nuestro favor y, de hecho, acabaremos teniendo tiempo para disfrutar de la vida. Esta es Su promesa para nosotros, lo que tenemos que hacer de verdad es dedicarle el dĂa y todo lo que hacemos y ver nuestro gozo completarse en Él.
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(“Esta mañana, Dios depositó 1,400 minutos en tu cuenta. Puedes invertirlos, pero no puedes ahorrarlos. Si no te gusta lo que estás recibiendo, cambia lo que estás haciendo”. – Bob Gass)
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Oraciones
• Padre Celestial, Tú eres Señor nuestro Santo, Señor que nos santificas, Señor Justo y Señor nuestra luz eterna.
• Te agradecemos por la belleza y majestuosidad de Tu creación.
• Gracias por mostrarnos todos los dĂas lo mucho que te preocupas por nosotros y lo especiales que somos.
• PerdĂłnanos por dar por sentado cada dĂa de la vida y no entender que nos has dado suficiente tiempo en un dĂa para lograr todo lo que te has propuesto.
• Perdónanos por depender de nuestro entendimiento en lugar de confiar en Ti con todo nuestro corazón.
• Ayúdanos a reducir la velocidad, apagar la televisión y el teléfono y solo reflexionar sobre Ti y tu Palabra.
• Recibimos tu bondad por esperarte y buscarte cada dĂa.
• Te reconocemos en todo lo que hacemos y recibimos las bendiciones que has prometido según Tu Palabra.
• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén