(Génesis 39:2-3) “Pero Dios estaba con José, y fue un varón próspero: y estaba en la casa de su señor el egipcio. Y vio su señor que Jehová estaba con él, y que todo lo que él hacía, Jehová lo hacía prosperar en su mano.”
(2 Crónicas 26:5) “Y persistió en buscar a Dios en los días de Zacarías, entendido en visiones de Dios; y en estos días que él buscó a Dios, Él le prosperó.”
La prosperidad es una de las señales de que Dios está contigo. Sin embargo, contrario a lo que la mayoría cree, el no prosperar, la carencia o la pobreza NO es señal de que Dios no este contigo. Los recursos económicos son vitales para cualquier acontecimiento en nuestras vidas. El dinero no cae del cielo y Dios no lo hace aparecer milagrosamente en nuestras cuentas bancarias. Dios dice en Su Palabra que es importante que todos trabajen e incluso que ahorren para sus hijos y nietos en lugar de tener una visión corta no más allá de nuestra propia existencia.
En cambio cuando se trata de trabajar en el ministerio (Iglesia), Dios ya ha implementado un sistema económico, basado en recibir a través de las ofrendas del pueblo de Dios para prosperar su obra y a sus obreros. Por falta de obediencia en este asunto, muchos de los proyectos divinos son prematuramente cancelados y muchos de los obreros de Dios acaban renunciando a su vocación de ministro de culto, y se ven obligados a servir al hombre para poder suplir las necesidades básicas de ellos y sus familias.
Él es fiel y siempre nos sacará adelante cuando hagamos lo correcto, incluso si los demás no están de acuerdo con lo que das o como le sirves a Dios con lo que tienes.
Bob Gass nos plantea hacernos 3 Preguntas en su libro:
1.) ¿Estoy contento tal como van las cosas en mi vida? John Maxwell dice: “El único que puede evitar que te conviertas en la persona que Dios quiso que fueras, eres tú”. Él nunca te pedirá que seas lo que antemano no te capacite para llegar a ser.
2.) ¿Tengo miedo al éxito? ¿Miedo al compromiso necesario? El liderazgo es solitario, quizás prefieras estar con la multitud. ¿Te han derribado y ahora tienes miedo de levantarte e intentarlo de nuevo? Cuando se le preguntó a Edison por qué tuvo éxito, respondió: “¡Empiezo donde otros hombres lo dejan!”. Cuando se le preguntó al campeón mundial de boxeo de peso pesado Jim Corbett qué se necesitaba para ser campeón, dijo: “Solo pelea una ronda más”.
3.) ¿Creo que las personas no pueden ser ricas y espirituales al mismo tiempo? De alguna manera, hemos equiparado la humildad con la pobreza y asumido que las personas con éxito sencillamente no pueden ser humildes. Esto no es cierto ni bíblico. Cuando los ricos y poderosos hablan, los de mas escuchan: ¡mira a José de Egipto y Daniel de Babilonia en la Biblia!
Tenemos un mensaje de Dios que el mundo se muere por escuchar, pero si no tenemos el dinero, los medios y la motivación para alcanzarlos, ¿quién lo hará?
Oraciones
• Padre Celestial, Tú eres Señor el Espíritu, Un Señor, Jesucristo, El Señor Inmutable.
• Gracias porque todas las cosas prosperan bajo Tu poderosa mano.
• Perdónanos por no haber seguido adelante con tus instrucciones para la prosperidad y, en cambio, haber usado nuestra propia mente y fuerza para hacer las cosas.
• Perdónanos por no ahorrar para nuestros hijos y nietos.
• Perdónanos también por no haber entregado nuestras ofrendas de donde obtenemos nuestro alimento espiritual, y por haber dado por sentado a Tus siervos en el ministerio.
• Cancelamos el miedo al trabajo duro o al sacrificio ahora mismo en el nombre de Jesús.
• Recibimos ahora mismo el Espíritu de éxito y prosperidad que acompaña a la búsqueda de tu voluntad en todo lo que hacemos.
• Declaramos que todos los que nos rodean comenzarán a reconocer Tu Espíritu en nosotros debido al éxito y la humildad en nuestras vidas.
• Ayúdanos a seguir siendo humildes mientras comenzamos a recibir la abundancia que estás a punto de darnos.
• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén