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(Josue 1:6-7) “SĂ© fuerte y valiente, porque tĂş darás a este pueblo posesiĂłn de la tierra que jurĂ© a sus padres que les darĂa. Solamente sĂ© fuerte y muy valiente; cuĂdate de cumplir toda la ley que MoisĂ©s mi siervo te mandĂł; no te desvĂes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas Ă©xito dondequiera que vayas.”
(Josue 23:8) “Mas al Señor vuestro Dios seguiréis, como habéis hecho hasta hoy;”
(Santiago 1:12) “Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman.”
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La fe cristiana no es para los de corazón débil. Te hará falta todo lo que eres si quieres llegar hasta el final y recibir el cielo como recompensa. Tendrás que ir contra el mundo y todo lo popular o elogiado. Habrá momentos en los que te preguntarás si has elegido el camino equivocado y si todos los insultos, sacrificios, rechazos y luchas valen la pena. Incluso verás como personas malvadas e inmorales avanzan en la vida mientras que tú pareces estar estancado y simplemente no eres valorado.
A veces, querrás darte por vencido y simplemente pedirle a Dios que deje de someterte a más pruebas para ejercitar y fortalecer tu fe. Algunos de los grandes profetas de la Biblia se enfrentaron a pruebas que los llevaron al lĂmite hasta el punto de acabar deprimidos e incluso contemplaron el suicidio. Y no olvidemos que estos hombres de Dios ya habĂan realizado algunos de los milagros más grandes jamás vistos por la humanidad.
Pero si aguantas un poco más y sigues siendo valiente para hacer lo que es correcto a los ojos de Dios, Él hará una obra sobrenatural en ti y a través de ti para ayudarte a tener éxito. Es por eso que Dios le dijo a Josué varias veces que se concentrara solo en ser fuerte y valiente para guardar Sus mandamientos, ya que no es algo fácil de hacer. Se necesita valor y fuerza interior para seguirle a Cristo.
Si lo intentas por su cuenta, te garantizo el fracaso, ya que nuestra mente carnal es enemiga de Dios y nuestra naturaleza caĂda no desea obedecerle. Sin embargo, una vez que Cristo comienza a vivir dentro de ti, empiezan a producirse los cambios necesarios para que obedezcas los mandamientos de Dios. Él te ayuda a soltar esas cosas, sentimientos, personas y deseos que te impiden vivir una vida recta.
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Seguirle a Cristo te costará lo que Él vale, y Él vale todo lo que eres.
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Oraciones
• Padre Celestial, TĂş nos atrajiste con suaves cuerdas y con lazos de amor. Soy pobre y necesitado, pero mi Señor piensa en mĂ. TĂş eres Dios que me recibe.
• Perdónanos por centrarnos en nosotros mismos y en nuestros deseos en lugar de centrarnos en Tu propósito divino. Ayúdanos a no compararnos con lo que otros están haciendo.
• Te pedimos Tu ayuda mientras seguimos firmes en contra de las tendencias populares en la sociedad.
• Anulamos ahora mismo cualquier espĂritu de depresiĂłn, o de suicidio que estĂ© tratando de derribarnos y recibimos el espĂritu de ser hijos de Dios.
• Enséñanos a ser fuertes y valientes para guardar tus mandamientos y no perder nuestro objetivo final, que es glorificar Tu nombre con todo lo que somos y hacemos, y ser salvos.
• Declaramos que somos bienaventurados porque hemos superado la tentación y estamos recibiendo la corona de la vida.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén
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