(Filipenses 3:7) “Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor a Cristo.”
(Mateo 8:34) “Y he aquí, toda la ciudad salió a encontrar a Jesús; y cuando le vieron, le rogaron que se fuera de sus contornos.”
(Lucas 14:23) “Y dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa.”
¿Cuánto de lo que crees que es importante en tu vida estás dispuesto a entregar a Dios? ¿Alguna vez le has dicho a Dios “Yo me rindo a Ti, excepto esto o aquello”? Queremos todos los beneficios de tener a Dios de nuestro lado, pero no estamos dispuestos a vivir la vida justa que Él quiere que vivamos.
No estamos dispuestos a sacrificar nuestros sueños y deseos para permitir que Dios nos use para Su propósito. Esto es común en nuestro caminar cristiano, ya que nuestro sistema de valores todavía está limitado en lo que nosotros podemos conseguir, lo que nosotros sabemos y en lo que nosotros hemos planificado para el futuro.
El sistema de valores de Dios es completamente opuesto al nuestro. Se basa en lo que Él nos provee, en lo que Él sabe y en lo que Él ha planeado para nuestro futuro. Solo entregándonos por completo a Dios podremos experimentar Su plenitud en nuestras vidas. Si nos estancamos en nuestra propia forma de pensar, en tradiciones y ponemos limites en lo que debemos entender, no veremos las cosas sobrenaturales que Dios quiere hacer a través de nosotros.
A Jesús le echaron de una ciudad donde acababa de curar a un hombre poseído por demonios. Jesús ordeno a estos demonios a entrar dentro de una manada de cerdos que acabaron ahogados en un rio tras tirarse en el. Básicamente, le dijeron con esta actitud “Danos el milagro y ocúpate de nuestros problemas, pero no cambiaremos nuestra forma de ser ni estamos dispuestos a pagar el precio para recibir la salvación.”
Hemos orado por muchas familias hindúes y católicas que han sido liberadas de demonios, brujería y maldiciones. Han prosperado en los negocios, sanados de enfermedades mortales y han experimentado un cambio sobrenatural en sus vidas. Pero después de recibir los milagros se han negado a abandonar sus ídolos, gurús y tradiciones familiares basadas en su religión. Sin saberlo, han rechazado a Cristo y se han condenado a seguir viviendo encadenados.
Si eres parte de este devocional hoy, es que has sido invitado a ser parte del Reino de Dios. ¿Qué vas a hacer al respecto? Dios sigue invitando a muchos a conocerle a través de Cristo para que una vez que las puertas se cierren, Su casa esté llena.
Tienes que morir a todo lo que has conocido, deseado o intentado alcanzar en la vida. Pablo lo expresa claramente al decir que él considera todas las cosas como “estiércol” en comparación con el conocimiento de Cristo.
Oraciones
• Padre celestial, me sacaste del lodo cenagoso. Me has sacado del pozo horrible. Tú que me sacas de entre las puertas de la muerte.
• Padre, gracias por Tu Palabra hoy que nos muestra como hemos caído de tu gracia y amor. De verdad deseamos servirte con toda nuestra vida.
• Perdónanos por aferrarnos a algunas cosas o personas que no hemos podido entregarte. Pedimos Tu ayuda para permitirnos hacer eso hoy.
• Te pedimos que intervengas en nuestra vida y quites todo lo que hemos convertido en un ídolo.
• Rechazamos cualquier duda en nuestro corazón de que deseas lo mejor para nosotros.
• No seamos como aquellos que limitan lo que Tú quieres hacer en nuestras vidas, o como aquellos que tratan de instruirte sobre cómo hacer las cosas.
• Nos entregamos por completo y aceptamos Tu voluntad para con nosotros. Gracias por no renunciar a nosotros.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén