(1 Samuel 16:21-23) “David fue a Saúl y le servía; y Saúl lo amó grandemente y lo hizo su escudero. Y Saúl envió a decir a Isaí: ‘Te ruego que David se quede delante de mí, pues ha hallado gracia ante mis ojos.’ Sucedía que cuando el espíritu malo de parte de Dios venía a Saúl, David tomaba el arpa, la tocaba con su mano, y Saúl se calmaba y se ponía bien, y el espíritu malo se apartaba de él.”
(Ester 2:17) “Y el rey amó a Ester más que a todas las otras mujeres, y ella halló gracia y bondad con él más que todas las demás vírgenes, y él puso la corona real sobre su cabeza y la hizo reina en lugar de Vasti.”
Cuando el favor de Dios opera sobre nuestras vidas, nos separa del resto. Donde otros han sido rechazados, nosotros somos aceptados…. donde han sido abusados y condenados, somos alabados y elogiados…. donde han fracasado, nosotros triunfamos… y donde simplemente han sido tolerados, somos celebrados. Pero para que esto suceda, primero tenemos que estar caminando cerca de Cristo, y segundo, tenemos que declarar el favor de Dios sobre todo lo que nos concierne.
Nos da el premio o el reconocimiento en público aunque no hayamos tenido la mejor actuación. Abre puertas que todos nos dijeron que estaban permanentemente cerradas. Multiplica nuestros esfuerzos y nos brinda ganancias más allá de nuestras expectativas. Hace que nuestro negocio prospere mientras la competencia cierra.
El favor de Dios es lo que nos hace ser los primeros en la fila, incluso si hemos llegado los últimos, los cazadores de talento deportivo se fijan en nosotros, incluso si no somos los mejores jugadores en el campo. Nos da el trabajo o el ascenso aunque no tengamos las mejores cualificaciones.
Cuando tenemos el favor de Dios, Su fuerza obra a través nuestra, Su sabiduría habla a través nuestra y Su presencia brilla a través de nosotros. El favor de Dios hizo que el rey se fijara en Ester por su belleza, lo que le permitió ser elegida reina. Dios usó esta posición para salvar a la nación hebrea de ser totalmente aniquilada. José fue favorecido por Faraón debido a su excelente espíritu y Dios usó a José para salvar al pueblo hebreo de la hambruna.
David fue favorecido sobre sus hermanos para ser elegido como el próximo rey a pesar de que era el más pequeño y el más joven de todos. El rey Saúl favoreció a David y esto le dio a David la oportunidad de aprender cómo ser el próximo rey de Israel.
Dios te ha puesto en la posición que ahora disfrutas para poder usarte para Su pueblo y Su propósito. En el momento en que te olvides de darle la gloria a Él y dejes de usar lo que tienes para Su reino y Su pueblo, te encontrarás una vez más al final de la cola.
Nunca olvides que todo lo que has logrado en la vida es gracias al favor de Dios.
Oraciones
• Jesús, Tú eres Aquel que aplastó la cabeza de Satanás, Cristo el vencedor, El Señor que ha triunfado gloriosamente.
• Padre, te damos gracias por el espíritu de gracia, súplica y favor sobre nuestras vidas.
• Perdónanos si hemos dado por sentado Tu favor y no te hemos dado la gloria.
• Perdónanos si hemos usado todas Tus bendiciones para nuestras necesidades egoístas y no para Tu pueblo o Tu reino.
• Declaramos que no seremos un proyecto abandonado.
• Nunca perderemos nuestro momento, nuestra temporada ni nuestras oportunidades.
• Donde otros han sido rechazados, seremos aceptados…. donde han sido abusados y condenados, seremos alabados y elogiados…. donde ellos han fallado, nosotros triunfaremos… donde ellos han sido tolerados, seremos celebrados por el aroma del favor de Dios sobre nuestras vidas.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén