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Ser De Doble Animo

 

(Santiago 1:7-8) “No piense, pues, el tal hombre que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo, es inconstante en todos sus caminos.”

(1 Juan 3:22) “y cualquier cosa que pidamos, la recibiremos de Él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos las cosas que son agradables delante de Él.”

(Gálatas 2:20) “Con Cristo estoy juntamente crucificado; mas vivo, ya no yo, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”

 

 

Dios nos asegura que la duda es una de las cosas que nos impide recibir algo de El. La duda es tu mayor enemigo en tu caminar con Dios. Dudar de sus promesas, dudar de tu identidad como hijo o hija de Dios, dudar del poder dentro de ti a través del Espíritu Santo, dudar de que podrás amar incondicionalmente, dudar de que Dios de verdad te ama y dudar de que tus pecados pueden ser totalmente lavados a través del sacrificio en la cruz. Dudas, dudas, dudas.

Este concepto es común entre aquellos que son de doble ánimo porque un día confían en su llamado y al siguiente no. Se sienten amados por Dios por la mañana y rechazados por la noche debido a ciertas acciones realizadas o palabras escuchadas. Se fijan en su situación actual, en vez de las promesas de Dios. Empiezan a ser movidos por las emociones en lugar del deber y la responsabilidad y, lo peor de todo, son conmovidos por lo que los demás piensan de ellos.

Si constantemente dudamos sobre cuál es nuestra meta, sobre lo que Dios nos ha ordenado, si nuestra razón para la obediencia a Dios se basa en que nos guste o no nos guste lo que tenemos que hacer, entonces Dios ya no puede seguir guiándonos. Ten en cuenta que aunque recibimos la salvación solo por gracia, mientras seguimos en la tierra, las bendiciones se basan en nuestra obediencia a Sus instrucciones, no en que nos gusten o estemos de acuerdo con ellas.

Por lo tanto, haz lo que se te pide, mantente firme hasta el final y no cambies de opinión basándote en tus sentimientos. Recuerda que tu carácter y el viejo “Yo” antes de aceptar a Cristo han sido crucificados y el nuevo “Yo” es Cristo viviendo a través de ti. Solo así podremos permanecer obedientes y todo lo que pidamos, lo recibiremos.

 

Representas el poder, el amor y la personalidad de Dios a través de Cristo, y Él no es de doble ánimo.

 


Oraciones

• Padre Celestial, Tú eres el que bendijo la casa de Aarón. Somos benditos del Señor que hizo los cielos y la tierra. Señor, Tú nos das cada vez más a nosotros y a nuestros hijos.
• Gracias Padre, por limpiarnos y hacernos dignos de ser usados por Ti.
• Perdónanos por dudar de Tus promesas y ser inestables en todos nuestros caminos.
• Ayúdanos a comprender que ya no vivimos nosotros, sino que Cristo vive en nosotros.
• Declaramos que andaremos en obediencia y haremos las cosas que son de Tu agrado.
• Pedimos que por nuestra obediencia, cualquier cosa que pidamos, la recibiremos.
• Cancelamos el espíritu de duda de nuestras vidas y declaramos que seremos conocidos como hombres y mujeres integridad.
• Te pedimos que seamos un ejemplo de fe para los demás debido a nuestra confianza en Tus promesas.

• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén.

 

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