(Mateo 27:44-45) “Los ladrones que estaban crucificados con Él, también le injuriaban. Y desde la hora sexta hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena.”
(1 Corintios 15:20-22) “Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho. Y por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados.”
(Mateo 16:19-20) “‘Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en el cielo; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en el cielo.’ Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que Él era Jesús el Cristo.”
Imagina por un instante lo que debieron pensar los discípulos de Cristo cuando vieron a su Maestro ser juzgado, azotado, encadenado y crucificado como un delincuente común. Este fue el mismo Jesús que afirmó ser el Dios Todopoderoso y Creador del mundo. Fue el mismo hombre que resucitó a Lázaro de entre los muertos, alimentó a los cinco mil con dos peces y cinco panes, ordenó que las tormentas en el mar se calmaran, hizo que los ciegos vieran, los cojos caminaran, los sordos oyeran y los leprosos fuesen sanados.
Habían dejado sus trabajos, casas y familiares cercanos para seguir a Jesús durante tres años mientras Él iba de pueblo en pueblo predicando el arrepentimiento y la salvación a través de Él. Habían sido insultados, burlados, acusados de que Jesús les había lavado el cerebro, que eran una secta, considerados enemigos del gobierno y de la religión establecida. ¿Te suena de algo?
Hasta el diablo se regocijaba porque el llamado “Salvador del mundo” o “Mesías” se vio débil, abandonado por Dios y vencido, declarado un falso profeta y un lunático. El mismo pueblo que Jesús vino a salvar de sus pecados y de la religión falsa, se burlaron de Él y lo desafiaron a bajar de la cruz y demostrar que Él era verdaderamente todopoderoso.
El diablo y el reino de las tinieblas bailaban en victoria. Una gran oscuridad cayó sobre la tierra representando la victoria del mal sobre el bien. Muchas veces sentimos que ese es el estado del mundo en que vivimos y que también estamos bajo el dominio de las tinieblas. Pero este grito de victoria fue prematuro ya que tres días después de que Jesús fue sepultado, resucitó de entre los muertos y le despojo al diablo de todo su poder.
Debido a que Jesús resucitó, se nos brinda la oportunidad de gobernar y reinar con Él sobre la oscuridad que nos rodea. No importa a lo que nos enfrentemos, la victoria está garantizada si simplemente decidimos invocar Su nombre.
Jesús prometió dar autoridad espiritual y las llaves para experimentar el cielo ahora a cualquiera que decida poner su fe en Él. ¿A que estas esperando?
Oraciones
• Padre Celestial, Tú eres el que pisará a nuestros enemigos. Nos has salvado de nuestros enemigos y has avergonzado a los que nos odiaban. ¡Tú, oh Dios! nos has probado, nos has refinado como se refina la plata.
• Gracias, Padre, que tenemos la victoria sobre cualquier circunstancia a través del nombre de Jesús.
• Gracias por darnos las llaves del cielo y la autoridad espiritual sobre las tinieblas.
• Perdónanos por no entender el poder de la cruz y la autoridad que tenemos sobre Satanás.
• Enséñanos a caminar en esa autoridad y a no sentirnos más débiles o abandonados.
• Atamos ahora mismo todo plan del enemigo contra nosotros y liberamos todas las bendiciones que tienes preparadas para nosotros.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén.