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¿A Mi Manera O La De Dios?

https://youtu.be/aDs-DNT01oA

 

(Jeremías 29:11) “Porque yo sé los planes que tengo para vosotros» —declara el SEÑOR— «planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza.”

(Isaías 55:8-9) “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos —declara el SEÑOR. Porque como los cielos son más altos que la tierra, así mis caminos son más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.“

(2 Corintios 6:14) “No estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas?”

 

 

Si pudiéramos ver y comparar los beneficios, de los planes de Dios para nosotros y nuestros propios planes, nunca más daríamos un paso en la vida en contra de Su voluntad. Sin embargo, eso no siempre ocurre, ya que incluso cuando Dios revela sus planes para nosotros, dudamos si realmente es Dios quien nos habla. Ten en cuenta que solo Dios puede ver el cuadro acabado y saber si nuestras decisiones serán para nuestro beneficio o destrucción. Necesitamos aprender a rendirnos a Su voluntad y disfrutar los beneficios de Sus planes.

Tenemos que tener en cuenta que incluso si elegimos hacer nuestra propia voluntad, Dios aún nos puede bendecir, pero te garantizo que no será el camino más tranquilo, ni el más corto, ni con el mismo resultado final que Él pretendía. Algunas personas le llaman a esto Su Voluntad Permisiva.

Por ejemplo, el matrimonio no es un pecado, siempre y cuando sea entre un hombre y una mujer. Sin embargo, si eres un discípulo de Jesús, debes casarte con otro discípulo ya que esto es beneficioso para tu matrimonio y para tu caminar con Dios. En lo natural puedes tener cosas en común, pero en lo espiritual, con el tiempo, tendréis contiendas.

Claro que puedes ser bendecido con hijos inteligentes, un/una buen conjugue, buenos trabajos…etc. Pero vivirás al igual que la mayoría de los incrédulos, sin tener acceso a las herramientas de unidad bajo el Espíritu Santo. Al igual que con el primer hijo de Abraham, Ismael, Dios No solo no lo nombro primogénito, sino que incluso se refirió a Isaac, su segundo hijo, como hijo único de Abraham, porque Ismael no nació del plan inicial de Dios.

(“Dios tenía un plan, Abraham tuvo una buena idea; como resultado, nació Ismael. Ten en cuenta que Dios acabo bendiciendo a Ismael y de él salió una nación. De la misma forma, en Su misericordia hoy, Dios está bendiciendo muchas cosas que nosotros ‘hemos dado a luz a través de la carne’.

“Pero, aunque Dios bendiga a nuestros Ismaeles, no es necesario que more en ellos, y no podrá cumplir Su propósito inicial a través de ellos. Lo único que Dios usará en estos últimos días es aquello que nace de Su voluntad, en Su tiempo, y a través de Su Espíritu. Dios puede bendecir a tu Ismael, pero tú tendrás que alimentarlo y mantenerlo, y al acabar desearías haberlo hecho a Su manera en vez de la tuya.” Bob Gass)

 

Desafortunadamente, cuando se trata de tu salvación, solo hay un camino, Cristo, y no hay tu tía que valga.

 


Oraciones

• Padre, Tú eres el Espíritu que nos ayuda en nuestra debilidad, el Espíritu de consejo y el Espíritu de profecía.
• Gracias por tener un plan perfecto para nosotros y solo querer lo mejor para nosotros.
• Admitimos nuestra rebelión contra Ti por querer hacer las cosas a nuestra manera debido a nuestros deseos egoístas y malvados.
• Perdónanos por tomar decisiones importantes en nuestras vidas en contra de Tu voluntad que solo nos separarán de Ti.
• Guárdanos de la mentalidad del mundo que quiere prosperar y vivir sin Tu consejo.
• Ayúdanos a corregir y cambiar cualquier cosa en nuestras vidas que nos impida vivir la plenitud de las grandes cosas que has planeado para nosotros.
• Si hemos tomado decisiones equivocadas que actualmente están afectando nuestras vidas, te pedimos misericordia y que aún cambies esas cosas por nosotros y bendigas y prosperes todo lo que estamos haciendo.
• Ayúdanos a volver a Tu plan original para nosotros.

• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén

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