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Adéntrate Un Poco Más

(Mateo 26:39) “Y yendo un poco más adelante, se postró sobre su rostro, y oró diciendo: ‘Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.’

(Salmos 143:10) “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; Bueno es tu Espíritu; guíame a tierra de rectitud.”

(Juan 10:17-18) “Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo la pongo de mí mismo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.”

 

¿Estás cansado de renunciar a todas las cosas que quieres hacer por causa de tu decisión de seguir a Cristo? Abandonaste ese trabajo prospero, esa relación romántica, las fiestas, los amigos con los que te juntabas todos los fines de semana, ese programa de televisión o esos hábitos que no eran buenos para la salud. Pero, ¿y si Dios todavía quiere más de ti? ¿Estás dispuesto a dar un paso más para rendirte completamente a Cristo?

Cristo dejó a la multitud, a los doce discípulos incluidos los tres que eran más cercanos a Él, y se fue “un poco más adelante” para afrontar aquello para lo que Dios le había enviado. Tenía que estar en un lugar emocionalmente donde estuviera completamente solo, quebrantado y sincerarse ante el Padre. Aquí es donde Él fue fortalecido para tomar los pecados de todo el mundo y abrir un camino para que nosotros seamos salvos.

Antes de que el Cielo pudiera aceptar el cuerpo quebrantado de Cristo, tuvo que recibir Su voluntad quebrantada entregada en obediencia al Padre. Cristo no fue obligado a morir por nosotros, y Dios tampoco te obligará a ti a adentrarte un poco más lejos y ser parte de Su gran plan.

Cristo estaba a pocas horas de la cruz, a pocos días de la resurrección y a pocos meses del nacimiento de la iglesia primitiva, que hasta el día de hoy sigue transformando vidas. Tal vez tú también estés en ese punto de tu vida, cuando las cosas están a punto de cambiar y estás a punto de dar a luz al ministerio que Dios te prometió. ¿Qué es lo que todavía no estás dispuesto a hacer, o dejar de hacer, para conseguirlo?

Dios sabe exactamente lo que estás a punto de padecer y la razón por la cual te ha apartado de los demás. Por lo tanto, es vital que sigamos rindiéndonos a Él más y más para estar preparados para lo que viene. Algunas de las cosas a las que todavía nos aferramos son las mismas que nos impiden conocer Su voluntad y recibir las promesas que hemos estado esperando.

Tal vez sea hora de que te adentres un poco más, te levantes un poquito antes, permanezcas un poco más en Su presencia, profundices un poco más en Su Palabra y seas más valiente para pedir sin dudar.

Oraciones

• Señor Dios de toda carne. Señor Dios de los Hebreos. Señor que nos ayudas. El Señor que me juzga. Señor nuestro Dios que va delante de nosotros. Señor el Espíritu. Te alabamos.
• Gracias, Jesús, que voluntariamente diste tu vida por nosotros.
• Gracias Padre por apartarnos de aquellas actividades y personas que nos debilitan en nuestra fe.
• Danos el denuedo para soltar cualquier cosa que nos impide avanzar.
• Ayúdanos a profundizar más en tu Palabra, a dar más a Tu pueblo, a pasar más tiempo en Tu presencia y a separarnos más de nuestros deseos egoístas.
• Entregamos nuestras vidas tal como lo hizo Cristo por el bien del reino.
• Enséñame Tu voluntad y que tu Espíritu Santo me guíe.

• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén

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