(Juan 12:3-5) “Entonces María, tomando una libra de perfume de nardo puro que costaba mucho, ungió los pies de Jesús, y se los secó con los cabellos, y la casa se llenó con la fragancia del perfume.”
“Y Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que le iba a entregar, dijo: ‘¿Por qué no se vendió este perfume por trescientos denarios y se dio a los pobres?’”
(Salmos 63:3-4) “Porque tu misericordia es mejor que la vida, mis labios te alabarán.
Así te bendeciré mientras viva, en tu nombre alzaré mis manos.”
La forma en la que te comportas durante el tiempo de alabanza y adoración dice mucho sobre tu relación con Jesús. No me refiero a una experiencia emocional o un subidón durante un tiempo de bailes y canticos… todas las religiones tienen este tipo de experiencia. Hablo de ser libre en la adoración sabiendo que estás en la presencia del Creador del Universo. Me refiero a permitir que el Espíritu de Dios se mueva a tu alrededor y te llene de gozo y gratitud por haber limpiado tus pecados a través del sacrificio en la Cruz.
En ese momento, todas tus cadenas del temor, ansiedad, depresión e incluso enfermedad se rompen. Eres libre para experimentar el asombroso amor de Dios por ti y, en agradecimiento, poder expresarte sin importarte lo que digan o piensen los de más. Claro que Dios es un Dios de orden y por lo tanto, uno tiene que ser sensible para no actuar demasiado en la carne.
Muchos llevan esta libertad al extremo, pierden el control y dicen que es el Espíritu de Dios quien se apodera de ellos. La única vez en que el espíritu de Dios se apoderará de ti es si Él tiene que dar un mensaje a la congregación, e incluso entonces, el Espíritu Santo no interrumpirá al predicador.
He servido y pastoreado todo tipo de culturas y el nivel de expresión durante el tiempo de adoración es bastante diversa. Cada una es especial y hermosa por sí sola, siempre y cuando los corazones estén en el lugar correcto. Algunas congregaciones son estáticas en las que apenas levantan las manos, y en cambio otras son con voces e instrumentos a todo volumen y con bailes al son de tambores y panderetas. He aprendido a adaptarme a cualquier tipo de congregación, incluso si me toca dirigir las alabanzas.
Si nos preocupamos constantemente por lo que dirán los demás, entonces realmente no hemos experimentado a Cristo y todavía estamos viviendo una religión muerta. No te preocupes, el Espíritu Santo te hará saber si estás en la carne en vez de en Él. Y si impides que otros se expresen en la adoración, entonces estás imponiendo esa religión muerta a los demás. Recuerda que hace unos años tocar la guitarra y la batería en la adoración eran consideradas diabólicas, y en cabio, ahora es la norma.
María adoró derramando perfume caro sobre los pies de Jesús, y luego secándole los pies con su cabello. No le importo lo que dijeran o pensaran sobre ella, solo estaba agradecida de que Jesús le perdonara sus pecados. La fragancia del perfume y su adoración llenaron la habitación. No todos estaban de acuerdo con su forma de adorar, pero Jesús reconoció su corazón arrepentido tras esa adoración sincera. En toda reunión de adoración, habrá una María y habrá un Judas, ¿cuál eres tú?
Aprende a concentrarte en lo que quieres obtener de tu tiempo de adoración y olvídate de lo que otros hacen o dejan de hacer.
Oraciones
• Jesús, Tú eres la fuente de agua viva, el autor de la vida, Vida nuestra y extensión de nuestra vida.
• Gracias porque a través de nuestro tiempo de adoración somos liberados de todas nuestras cadenas.
• Perdónanos por ser demasiado tímidos durante nuestro tiempo de adoración y preocuparnos más por lo que pensará la gente, en lugar de disfrutar de Tu presencia.
• Perdónanos por nuestros prejuicios hacia la forma de adorar de otros y no tener una mente abierta sobre estas cosas.
• Perdónanos, si alguna vez hemos proyectado nuestros miedos y falta de libertad en el culto hacia los demás.
• Ayúdanos a ser libres en nuestro tiempo de adoración y a darnos cuenta de que estamos en Tu presencia.
• Te pedimos que nos des una experiencia sobrenatural cuando adoramos y que nunca olvidemos este sentir.
• Declaramos que debido a que Tu misericordia es mejor que la vida, mis labios te alabarán. Así te bendeciré mientras viva; Levantaré mis manos en tu nombre.
•
• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén