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Alabanza Defensiva

 

(Lucas 13:13-14) “Y puso las manos sobre ella, y al instante se enderezó y glorificaba a Dios. Pero el oficial de la sinagoga, indignado porque Jesús había sanado en día de reposo, reaccionó diciendo a la multitud: ‘Hay seis días en los cuales se debe trabajar; venid, pues, en esos días y sed sanados, y no en día de reposo.’

 


Hay un poder asombroso en la alabanza. Cuando todo a nuestro alrededor parece desmoronarse, cuando según los hombres nada funciona a nuestro favor, cuando a los ojos de los demás vivimos una vida miserable, es el momento idóneo para alabar a Dios en público. Es entonces cuando realmente mostramos nuestra fe en La Palabra de Dios y vencemos las palabras negativas que se han hablado en contra nuestra. Cuando eres capaz de alabar a Dios pase lo que pase, incluso el diablo se confunde y retrocederá durante un tiempo.


El hombre tiende a enfocarse en lo negativo y le incomoda e incluso teme a los cambios. Todos tenemos algún nivel de prejuicio contra aquellos que amenazan nuestras tradiciones o nuestras creencias. Al enfocarnos en cómo alguien va vestido, su acento, el color de su piel, su origen religioso o su género, podemos distraernos de lo que Dios quiere hablarnos a través de esa persona.

Al igual que el líder judío en la sinagoga, en lugar de enfocarse en el gran milagro que Jesús acababa de hacer, se enfocó en cómo esto desafiaba sus tradiciones religiosas. Esto es exactamente como el diablo nos ataca a diario. Queremos estar agradecidos por las pequeñas cosas de la vida, y dar testimonio a otros de ello. Pero el diablo nos recuerda los grandes problemas a los que nos tenemos que enfrentar y desviamos nuestro enfoque.

No todos van a caer nos bien, ni coincidir con nuestras creencias o forma de pensar. Un hermano me aconsejó recientemente sobre cómo actuar cuando escucho a alguien que piensa, actúa o predica distinto a como yo lo hago. Me dijo “Aprende a comerte la carne y a escupir los huesos”.


Todos deberíamos de ser como la mujer sanada. No le importaba dónde estaba, ni qué día era, ni lo que decían los demás. Ella no comenzó a discutir con los líderes religiosos ni darles mucha importancia, ya que sabía que el milagro hablaba con fuerza por sí solo. Ella simplemente comenzó a alabar a Dios y darle gracias por cómo Jesús la había liberado. Si has recibido a Cristo en su corazón y has sido liberado del poder del pecado, tienes una razón para alabarlo todos los días.

 

 

Deja que tu vida transformada por Jesús sea un milagro tan grande que hable más alto que cualquier sermón.

 


Oraciones

• Padre Celestial, Tú has redimido mi alma en paz de la batalla que estaba contra mí. Señor Tú has redimido mi alma de toda angustia.
• Padre, declaramos una vez más que tú eres el Alfa y la Omega. Que Tú eres nuestro todo en todo. Jesús es el autor y consumador de nuestra fe.
• Gracias por tu amor hacia nosotros y por permitirnos recibir tu Palabra. Te alabamos hoy por ser un Dios bueno.
• Declaramos que sin Ti no somos nada, y que separados de Ti no podemos hacer nada.
• Perdónanos por no alabarte en todo momento y por enfocarnos en las cosas negativas que nos rodean.
• Ayúdanos a no perder las enseñanzas y bendiciones que has preparado para nosotros hoy, por tener cualquier tipo de prejuicio o pensamientos negativos hacia cualquier persona o situación.
• No permitas que seamos los que desalienten a otros a recibir de Ti por nuestros pensamientos u opiniones personales.
• Ayúdanos hoy a animar a otros en su caminar contigo y convertirnos en un ejemplo de lo que significa alabarte en todo momento.

• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén

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