(Habacuc 2:2-4) “Y el Señor me respondió, y dijo: ‘Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardará aún por tiempo, mas al fin hablará, y no mentirá; aunque se tardare, espéralo, que sin duda vendrá; no tardará. He aquí se enorgullece aquel cuya alma no es recta en él; mas el justo por su fe vivirá.’”
(Números 9:16-19) “Así era continuamente; la nube lo cubría de día, y de noche la apariencia de fuego. Y cuando la nube se alzaba de sobre el tabernáculo, los hijos de Israel partían; y en el lugar donde la nube se detenía, allí acampaban los hijos de Israel.”
“Al mandato del Señor los hijos de Israel avanzaban; y al mandato del Señor acampaban; todos los días que la nube estaba sobre el tabernáculo, ellos permanecían acampados. Y cuando la nube se detenía sobre el tabernáculo muchos días, entonces los hijos de Israel guardaban la ordenanza del Señor y no partían.”
En esta sociedad de las microondas, hemos perdido la capacidad de esperar, confiar y tener paz sin importar la situación. Hemos perdido estos rasgos vitales de la personalidad que nos hacen buenos hombres y mujeres de Dios. Perdemos la paciencia con facilidad con nosotros mismos, nuestros hijos, nuestros trabajadores, nuestros líderes e incluso con Dios. Esta es la razón por la cual no brillamos en ninguna área de nuestra vida, ya que no hemos aprendido a sembrar, regar y esperar los frutos en temporada.
Observa cómo reaccionas cuando una página de Internet o una app en tu ordenador o móvil tarda demasiado en abrirse. Imagínate si tuviéramos que hacer cómo a finales de los 90 cuando había que tener una línea fija, esperar un tono de conexión y solo luego navegar por Internet. Y transmitir en vivo o ver un video online sería imposible sin antes descargarlo durante aproximadamente un día. ¿Cómo reaccionas cuando tienes que esperar en la cola más de cinco minutos en un ‘burger’ de comida rápida, o si alguien no responde tu mensaje de WhatsApp inmediatamente después de haberlo visto?
Estas son cosas que nos hacen darnos cuenta de lo lejos que estamos de donde Dios quiere que estemos. No somos capaces de aprender todas las cosas que Él quiere enseñarnos, ya que no sabemos esperar en Él.
No vayas más rápido que Dios en tus planes dejándole atrás, y no te quedes quieto por temor o la falta de fe. Dios hará lo que ha prometido, espera en Él y lo recibirás a su debido tiempo. Su nube de protección y presencia es lo único que necesitamos buscar, seguir y desear. Todo será hecho perfecto para nosotros en el tiempo de Dios.
(“Dios es un Dios de orden. Todo lo que hace es con cita previa. Ha programado una cita para cumplir Sus promesas y Su propósito en tu vida. Puedes contar con eso. Los problemas surgen cuando tratas de apresurar el tiempo de Dios. Cuando el Señor habla una palabra a tu vida, es como una semilla. Necesita tiempo para germinar y luego brotar. ¡Debes aprender la diferencia entre lo que puedes hacer y lo que Dios puede hacer! Si quieres vivir sin ansiedad, confía en Dios y aprende a esperar.” – Bob Gass)
¡Dios no nos seguirá a nosotros! Necesitamos seguirle a El.
Oraciones
• Jesús, Tú eres el que se llama Hijo de David, Dios que nunca falla en sus promesas, Cristo, el mismo ayer, hoy y por los siglos.
• Gracias Señor porque tu tiempo es perfecto, nunca llegas demasiado temprano o demasiado tarde.
• Gracias por la promesa de que aunque parezca que hay un retraso, cumplirás todo lo que has prometido.
• Perdónanos por perder la paciencia con nosotros mismos, con los demás y con Tus promesas. Que nuestra fe no sea movida por esto y enséñanos a vivir como los justos.
• Declaramos que esperaremos en Ti y seremos exaltados para poseer la Tierra Prometida.
• Enséñanos a vivir bajo Tu presencia y a avanzar sólo cuando Tú nos lo indiques.
• Declaramos que a partir de hoy esperaremos en Ti primero y luego actuaremos de acuerdo con Tu tiempo, Tu voluntad y Tu propósito eterno.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén