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Aquella Persona Tan Especial

(Eclesiastés 9:9) “Goza de la vida con la esposa que amas, todos los días de la vida de tu vanidad, que te son dados debajo del sol, todos los días de tu vanidad; porque ésta es tu parte en la vida, y en tu trabajo con que te afanas debajo del sol.”

(Efesios 5:31-32) “Por esto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos serán una sola carne. Este misterio grande es; mas yo hablo en cuanto a Cristo y a la iglesia.”

 

Todos necesitamos a alguien especial en nuestras vidas que nos comprenda por completo y lo sea todo para nosotros. Ese alguien es en quien podemos confiar, nunca nos fallará, nunca nos hará sentir pequeños, ni temeremos compartir los pensamientos más íntimos para no ser vulnerables. Es ese alguien especial que siempre nos defenderá frente a los demás y que conoce todos nuestros secretos más oscuros y aun así decide quedarse. La persona para la cual no podemos esperar llegar a casa y simplemente sentarnos en silencio y pasar tiempo con juntos y sentir que somos amados y apreciados. No estoy hablando de tu cónyuge, sino de Dios.

Claro está que todas estas facetas son importantes en un cónyuge para disfrutar por completo de nuestro matrimonio, pero nada de esto sucede si primero no hemos aprendido a estar enamorados de Cristo. Lo que vemos en Hollywood y Bollywood, en gran parte, está inventado por el hombre y muy lejos de la realidad de estar comprometido con una relación a largo plazo. La mayor parte de lo que se vive a través de esas películas solo se vive con una novia o las etapas iniciales de una relación.

Un compromiso serio requiere que primero TU te conviertas en esa persona especial para experimentar lo que quieres que tu cónyuge sea para ti. Requiere modificar tu mentalidad por completo con respecto a la vida y sus prioridades, especialmente si te casas tarde en la vida. Requiere admitir que probablemente le estés pidiendo a tu cónyuge más de lo que realmente puedes aportar a la relación. Cuando te casas con esa persona especial, estás ligado a sus debilidades y fortalezas, es todo parte del mismo paquete.

Es curioso cómo Dios nos presenta en la Biblia la unión entre Cristo y la iglesia (los creyentes) como un matrimonio. Es algo sagrado, serio y para siempre. No son solo los sentimientos confusos y mágicos que experimentamos al principio antes de que surjan todos los problemas. Claro, pueden haber cosas sobre seguirle a Cristo que no comprendamos, no nos gusta hacer o incluso con las que no estamos de acuerdo, pero nunca podremos negar el amor que Él tiene por nosotros y la forma en que sigue perdonando todas nuestras rebeliones.

Si tu matrimonio no es perfecto, lo más seguro es porque tú eres parte de la relación. Todos necesitamos convertirnos en aquella persona tan especial.

Oraciones

• Padre Celestial, Tus carros son veinte mil incluso miles de miles. Eres el que hace de las nubes su carroza y camina sobre alas. El que cabalga sobre las nubes.
• Gracias, Padre, porque tienes a ese alguien especial para cada uno de nosotros.
• Gracias porque podemos confiar completamente en Tu amor por nosotros y porque nunca seremos decepcionados.
• Perdónanos por tratar de imitar en nuestro matrimonio lo que vemos en la televisión en lugar de lo que Tú has instruido en Tu Palabra.
• Perdónanos por solo culpar a nuestro cónyuge por todas las cosas, y no trabajar en nuestras propias faltas al mismo tiempo.
• Danos hoy el valor para cambiar nuestras costumbres y someternos a tus planes para disfrutar de nuestro matrimonio.
• Gracias porque Cristo nos ama y dio Su vida para que estemos con Él.
•
• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén

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