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¿Buscas La Paz Interior?

 

(Juan 14:27) “La paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.”

(Isaías 26:3) “Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado.”

(Isaías 48:18) “¡Si tan solo hubieras atendido a mis mandamientos! Entonces habría sido tu paz como un río, y tu justicia como las olas del mar.”

 

 

A todos nos encanta sentarnos a la orilla del mar en una tranquila puesta de sol o junto a las aguas de un arroyo y sentir esa paz como si el tiempo se detuviera. Desafortunadamente, no podemos sentarnos allí todo el día y tenemos que regresar a nuestra vida frenética y estresante. En realidad, hay un nombre que se le da a la depresión o lucha que uno sufre cuando tiene que volver a su rutina normal después de unas vacaciones. Se llama síndrome postvacacional. Supongo que a nadie le gustan los lunes.

La paz que viene de parte de Dios no tiene nada que ver con este tipo de paz. Cristo dijo que parte de lo que nos dejaba era SU Paz, no la paz de la naturaleza o circunstancial, sino una paz que va más allá de nuestro entendimiento. Es la paz que te hará quedarte quieto y conservar tu mente en medio de la tormenta y te ayudará a tomar las decisiones correctas mientras otros entran en pánico. Una paz que te permite concentrarte en las cosas eternas, en lugar de perder el sueño por cosas que podrían desaparecer a la mañana siguiente, como las cosas materiales, relaciones, trabajos, tu cuenta bancaria e incluso tu vida.

La clave para disfrutar de la Paz que Cristo nos ofrece no es sólo saber ESTAR en Él sino PERMANECER en Él. Puedes notar la diferencia cuando te fijas en cómo es tu mente cuando estás en la iglesia con tu familia y cuando estás en casa. Necesitamos aprender a llevar ese mismo sentido de paz y enfoque desde la iglesia a nuestros hogares.

En el momento en que enfocamos nuestros ojos en las cosas temporales del mundo, perdemos esa paz sobrenatural. Todo ocurre en la mente, y tu mente se someterá a lo que sea o a quien sea en lo que te enfoques. Por eso es tan importante llenar nuestra mente con las promesas de Dios a diario para que ninguna de las mentiras de Satanás pueda entrar.

Es interesante cómo Dios vincula nuestra justicia y prosperidad con la paz mental. Él dice que si obedeciéramos sus mandamientos, nuestra paz sería tranquila como un río y nuestra prosperidad o justicia rugiría como el mar. Tiene sentido, ya que para lograr cualquier cosa que quieras hacer en la vida, necesitas paz y tranquilidad. Uno no puede enfocarse en sus metas o en las grandes cosas que Dios nos ha prometido si estamos constantemente desafiados por todo y todos los que nos rodean.

 

Tu mente está limitada en cuantas cosas se puede enfocar a la vez. Serán las promesas de Dios o las mentiras de Satanás, depende de ti.

 


Oraciones

• Padre Celestial, Tú eres el Señor que sabe librar de las tentaciones a los piadosos. El que sabe reservar al injusto bajo castigo para el día del juicio. El Dios que es más grande que nuestro corazón, y conoce todas las cosas.
• Gracias por poner a nuestra disposición una paz que va más allá de nuestro entendimiento.
• Gracias porque Tu paz es eterna y no se basa en las circunstancias que nos rodean.
• Perdónanos por no prestar atención a Tus mandamientos.
• Rechazamos en este momento todos los espíritus que hemos invitado a nuestra vida tratando de sentir la paz a través de la mediación, el Espiritismo y el ocultismo.
• Declaramos que tendremos paz como un río y prosperidad y justicia como el océano porque elegimos caminar en Tus caminos.

• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén

 

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