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¿Casado Con Un Incrédulo?

 

(2 Timoteo 2:13) “Si fuéremos infieles, Él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo.”

(Amós 3:3) “¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de acuerdo?”

(Jeremías 31:3-4) “Dios se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia. Aún te edificaré, y serás edificada, oh virgen de Israel; todavía serás adornada con tus panderos, y saldrás en corro de danzantes.”

(2 Corintios 6:14) “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”

 

 

Las iglesias están llena de personas casadas que asisten sin sus cónyuges. Esto normalmente afecta la relación entre ellos, ya que las prioridades de ambos cónyuges en la vida son opuestas. Mientras que uno guarda los domingos para salir a comer, ir a la playa y pasar tiempo con amigos y familiares, el otro desea pasar tiempo en la casa de adoración con otros creyentes.

Sus hijos no suelen crecer con valores cristianos o una fe en absoluto a menos que la pareja dominante sea creyente. Por lo general, la madre tiene más influencia para guiar a los niños hacia su sistema de creencias. El divorcio está creciendo dentro de la iglesia, y estar en yugo desigual es una de las razones principales.

Es por esto que Cristo claramente nos ordena a no unirnos en yugo desigual en cualquier área de nuestras vidas, sea los negocios o amistades íntimas, y especialmente en el matrimonio. Somos luz y cualquiera sin Cristo, según la Biblia, es oscuridad. Ya es bastante complicado evitar discusiones cuando ambos socios tienen los mismos objetivos y la misma visión, imagínate ahora si ambos tienen creencias contradictorias, o si uno es ateo.

El matrimonio nunca es un pecado, y casarse con un incrédulo o alguien de otra fe tampoco. Dios bendice todo matrimonio, si no, sus hijos serían considerados ilícitos y producto del pecado. Sin embargo, al tomar esta decisión, garantizamos mas problemas en el futuro. El noviazgo misionero no funciona, ya que probablemente cedas a la iniquidad antes de que tu pareja se someta a Cristo para la salvación.

La mayoría nos casamos basados en sentimientos de amor y conveniencia. A medida que pasa el tiempo, esos sentimientos cambian y nuestro deseo de contentarse con lo que hay disminuye. Tu deseo de la justicia de Dios solo aumentará con el tiempo, ya que el envejecer tiende a hacernos más conscientes del más allá.

Si alguna vez te rendiste a Cristo, Él acabara alcanzando tu corazón de nuevo, ya que Él no puede negar quién es, ni Su amor por ti. Él será fiel a tu decisión de seguirlo, incluso si tú no lo eres. Él intentará hasta el día de tu muerte hacerte volver a tu primer amor (Él).

Pero no desesperes. Dios promete rescatarnos y restaurarnos de vuelta a Él contra cualquier pacto que hayamos hecho con los incrédulos, siempre y cuando nos arrepintamos. Cuando admitimos que cometimos un error, que ignoramos el consejo de nuestro pastor y creímos que podíamos funcionar sin Dios, Él comenzará a cambiar los corazones del incrédulo. Continúa orando y pidiendo que tu cónyuge y tus hijos sean transportados de la oscuridad a la luz.

 

Personalmente, he sido testigo tanto de la familia incrédula que se vuelve a Cristo como del miembro de la iglesia solitario que continúa sufriendo, dividido entre tratar de agradar a Dios o a su cónyuge.

 


Oraciones

• Padre Celestial, Tú eres el Rey de la paz, Nuestra paz, el Príncipe de la paz.
• Gracias por amarnos con un amor eterno y por tu fidelidad al nuevo pacto.
• Gracias, Jesús, porque nunca nos dejarás ni nos desampararás, aunque te demos la espalda.
• Perdónanos por haber ignorado Tus advertencias a través de la Palabra, a nuestros pastores y líderes acerca de hacer un pacto con los incrédulos.
• Te pedimos que intervengas en nuestras vidas y nos ayudes a seguir confiando en que Tú puedes cambiar nuestra situación.
• Por favor toca los corazones de nuestra familia que no te conocen.
• Declaramos que Tú comenzarás a reconstruirnos y que una vez más podremos regocijarnos y bailar con Tus alabanzas.

• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén

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