(Proverbios 26:20) “Sin leña se apaga el fuego; y donde no hay chismoso, cesa la contienda.”
(Santiago 3:16) “Porque donde hay celos y contención, allí hay confusión y toda obra perversa.”
(Filipenses 4:8) “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre, si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad.”
(Filipenses 2:3) “Nada hagáis por contienda o vanagloria; antes bien con humildad, estimándoos unos a otros como superiores a sí mismos.”
Un chisme en cualquiera de sus formas es veneno tanto para el que lo difunde como para el que lo recibe. Es combustible para el fuego del odio, los prejuicios, el rechazo, los insultos y puede destruir cualquier iglesia o comunidad. Todo lo que se habla a espaldas de alguien, que no se puede repetir delante de ellos, se considera un chisme. Puede nacer de un corazón de envidia y celos, especialmente hacia los líderes en una comunidad.
Cuando yo era uno de los líderes en la iglesia, mientras me preparaba para ser Pastor, a veces, miembros venían con quejas sobre el pastor, el ministerio, el apóstol y otros líderes como yo. Quejas sobre cómo, según ellos, se estaban malgastando los fondos de la iglesia, sobre personas en el grupo de alabanza que no deberían estar allí, sobre la falta de amor y rigor de algunos de los líderes, e incluso sobre la forma en que algunos miembros oraban, vestían o el pecado que escondían.
Desde un principio, elegí nunca estar ciegamente de acuerdo con estas quejas, sino más bien mostrar mi apoyo a los criticados, haciendo les saber a los acusadores de que el pastor estaba al tanto de todas las situaciones. Cuando se le criticaba al pastor, dejaba en claro que Dios era quien realmente tenía el control y permitía que el pastor tomara decisiones que parecían injustas. Nunca me atreví a hablar en contra de nadie (o por lo menos lo intente), ya que personalmente había sufrido insultos y chismes a mis espaldas. Este es uno de los precios a pagar cuando estás en el liderazgo y eres usado por Dios mientras otros deciden quedarse quietos y mirarte con envidia.
Hay algunos que simplemente no aguantan que prosperes o que obtengas reconocimiento en público. La única forma de manejar tu éxito es quejarse de ti a tus espaldas. Estos mismos individuos tampoco tienen el valor de decirte nada a la cara.
Esta es una estrategia común para las parejas que están a punto de romper. Primero comenzarán a chismear sobre su pareja con otros para conseguir que estén de su lado y en contra de la pareja. Por eso es tan importante tener cara a cara tanto al acusador como al acusado cuando se oye algo negativo sobre alguien, en especial cuando se trata de parejas.
Una solución sencilla y muy eficaz es pensar en cosas que sean buenas, justas y dignas de elogio hacia otros. Considerarlos mejores que tú mismo, y más dignos de honor que tú en todos los sentidos. Cuando hagas esto, primero verás si eres lo suficientemente humilde para hacerlo, y definitivamente atraerás solo a personas buenas y serviciales en tu vida al ser alguien que ahuyenta la contención.
(“La contención generalmente tiene que ver con el control. Una persona contenciosa nunca puede liderar, porque nunca aprendió a seguir”. – Bob Gass)
Oraciones
- Padre Celestial, Tú eres el Rey eterno, inmortal e invisible.
- Admitimos que necesitamos de Tu sabiduría hoy.
- Perdónanos por haber difundido chismes y quejas contra otros. Perdónanos por habernos dejado usar por Satanás para traer discordia en nuestra iglesia o familia.
- Ayúdanos a ser compasivos con los demás y a confiar en que Tú tienes el control de cada situación.
- Ayúdanos a pensar en todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, y todo lo que es de buen nombre.
- Atamos en este momento todo espíritu de celos, envidia y contienda que trata de controlarnos.
- Enséñanos a ser humildes y a hablar de los demás como superior a nosotros mismos.
- Te lo pedimos en el nombre poderoso de Jesús. Amén