(Hebreos 12:1-2) “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso, y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual, por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando la vergüenza, y se sentó a la diestra del trono de Dios.”
(Nehemías 4:21) “Nosotros, pues, trabajábamos en la obra; y la mitad de ellos tenían lanzas desde la subida del alba hasta salir las estrellas.”
(1 Corintios 14:12) “Así también vosotros; pues que anheláis dones espirituales, procurad abundar en ellos para la edificación de la iglesia.”
¿Qué es lo que estás dispuesto a sacrificar para alcanzar tus metas? Nadie lo logró en la vida sin arriesgarse, sin trabajar duro, sin sacrificio y sin enfocarse en objetivos específicos a largo y corto plazo. Aquellos que han tenido éxito sin sacrificio ni lucha acaban perdiéndolo todo ya que no aprecian realmente lo que tienen. Se dice que el 70% de las fortunas heredadas las pierde la segunda generación y el 90% la tercera. Al no tener metas que requieran disciplina y compromiso, uno nunca podrá mejorar las áreas que necesita mejorar y mantener los buenos hábitos que aprendió.
Los atletas profesionales deben tener sus prioridades en orden si quieren tener éxito. Su rutina de vida es 90% entrenamiento y 10% rendimiento. Este entrenamiento requiere sacrificios que incluyen el dormir a su hora, comer sano, limitar las salidas con los amigos, no pasar demasiado tiempo enganchado a las redes sociales, y probablemente no ser dueño de tu propio tiempo y decisiones. Su éxito no se basa tanto en lo que hacen (durante ese 10% de rendimiento), sino en lo que evitan hacer (durante el 90% del entrenamiento).
Esta mentalidad de profesional es imprescindible para cualquiera que quiera dedicarse al ministerio a tiempo completo. Se necesita sacrificio y compromiso durante toda la semana para “rendir” durante unas horas el domingo. Hay tantas cosas (pecados) que pueden enredarnos y distraernos de nuestro propósito.
Los ministros no pueden comer, beber, ver o hablar espiritualmente lo que deseen, ya que afectará su desempeño cuando se trata de orar por otros y usar los dones espirituales que Dios les ha dado para la edificación de la iglesia. El trabajo que están haciendo no es en lo natural, sino en lo espiritual. No están luchando ni compitiendo contra el hombre, sino contra los poderes de las tinieblas que quieren detener el plan de Dios.
Jesús tenía muy claro cuál era su objetivo y por qué Dios lo envió. Vino a morir en la cruz y salvar a la humanidad. No había otra meta, placer o distracción que pudiera impedirle hacer la voluntad del Padre. Gracias al sacrificio de Jesús en la cruz, lo único que tenemos que hacer es abandonar nuestros propios caminos para salvarnos y admitir que nos hemos equivocado. Este es probablemente el paso más difícil para muchos.
Seguirle a Cristo te costara lo que El vale.
Oraciones
• Padre Celestial, Tú eres Rey de los santos, Rey de Salem, Rey de justicia y Rey sin mancha.
• Gracias por el sacrificio de Jesús en la Cruz. Nos sometemos a Tus caminos perfectos y recibimos una vez más Tu regalo de salvación.
• Ayúdanos a evitar y rechazar todas aquellas cosas que nos puedan enredar e impedir que alcancemos nuestras metas en Ti.
• Pedimos sabiduría para poder elegir lo que nos conviene.
• Decidimos hoy correr la carrera que tenemos por delante con perseverancia y poner los ojos en la meta, que es la eternidad contigo.
• Danos la mente para trabajar duro y continuar deseando los dones espirituales para la edificación de Tu iglesia.
• Cancelamos cualquier sentido de vergüenza que viene con elegirte a Ti primero por encima de cualquier cosa que nuestros amigos o el mundo puedan ofrecernos.
• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén