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(Mateo 6:31-32) “Por tanto, no os preocupĂ©is, diciendo: «¿QuĂ© comeremos?» o «¿quĂ© beberemos?» o «¿con quĂ© nos vestiremos?». Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; que vuestro Padre celestial sabe que necesitáis de todas estas cosas. ”
(1 Pedro 5:7) “echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros.”
(Filipenses 4:6-7) “Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.”
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No sĂ© ustedes, pero yo suelo estar constantemente preocupado. Incluso me preocupa el hecho de que si soy un discĂpulo de Jesucristo, se supone que no debo preocuparme ni ponerme ansioso. Pero por mucho que lo intento, acabo preocupándome por el alquiler, por mi coche con demasiados kms, el Covid, mi azĂşcar en la sangre, la salud de mis mascotas y familiares, no tener ahorros para el futuro, por viejas deudas que quedan por saldar, preocupado, preocupado, preocupado. Hablando claro, se me vuelve muy cansino y mi Ăşnica soluciĂłn es correr hacia JesĂşs.
Cuando leĂ en la Biblia que preocuparse por las necesidades naturales es lo que hacen los incrĂ©dulos, me hizo darme cuenta de que tenĂa que cambiar si querĂa representar a un discĂpulo de JesĂşs. Tuve que dejar de confesar mis miedos y comenzar a decir “Todo está bien”, y “Dios tiene el control y Él proveerá todas mis necesidades”, pero dentro de mĂ, en ocasiones aĂşn se levantaba una tormenta. Sin embargo, notĂ© que en el momento en que comencĂ© a dar le gracias a Dios por todas las cosas que hacĂa por mĂ, mi mente de repente encontraba la paz.
EmpecĂ© a agradecerle por abrir mis ojos espirituales para entender la Biblia cuando la leĂa. Por lavar mis pecados, y por darme el derecho de llamarle Padre y asegurarme la vida eterna con Él. SegĂşn la Biblia, esta es la fĂłrmula para mantener la mente y el corazĂłn en paz y despreocupada.
AquĂ hay otra estrategia que me ha ayudado en el pasado. Al orar escribo sobre una hoja todo lo que temo o me preocupa. Entonces se lo presento a JesĂşs y le digo que ya no son mis cargas, sino las suyas. Luego rompo el papel y lo tiro a la papelera.
Repito esto tan amenudo como sea necesario y, aunque la mayorĂa de las veces se repiten los mismos miedos, con el tiempo, la lista se acorta. Y como Él nos promete, mi corazĂłn y mi mente empiezan a descansar y a confiar completamente en JesĂşs.
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¡Inténtalo! Dios no se cansará de escuchar tus miedos, ni se molestará en que le pidas ayuda constantemente con tus problemas. Su paz visible sobre tu rostro en tiempos de crisis es lo que atraerá a otros a Cristo.
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Oraciones
• Padre Celestial, muchas son las aflicciones del justo, pero Señor, de todas ellas lo libras. El Señor guarda todos los huesos de los justos, ninguno de ellos será quebrado.
• Gracias, Padre, porque te preocupas por nuestras necesidades y haces provisión para ellas.
• Gracias porque podemos confiar en Tus promesas y nunca nos fallarás.
• Perdónanos por preocuparnos por lo que comeremos o vestiremos.
• Perdónanos por no dar prioridad a nuestras necesidades Espirituales y enfocarnos sólo en las materiales.
• Declaramos que aprenderemos a echar nuestras preocupaciones sobre Ti a diario y vivir una vida victoriosa.
• Activamos por fe en este momento todas las bendiciones, provisiones y ayuda sobrenatural que necesitaremos para suplir todo lo que necesitamos.
• Recibimos ahora mismo la paz que va más allá de nuestro entendimiento.
• Guarda nuestros corazones y nuestras mentes Señor, y libéranos de la maldición del estrés y la ansiedad.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén