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¿Por qué Le Obedeces A Dios?

 

(Romanos 1:1) “Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios,”

(Éxodo 21:5-6) “Pero si el siervo insiste, diciendo: ‘Amo a mi señor, a mi mujer y a mis hijos; no saldré libre’, entonces su amo lo traerá a Dios, y lo traerá a la puerta o al quicial. Y su amo le horadará la oreja con una lezna, y él le servirá para siempre.”

 

¿Le obedeces a Dios por temor o por amor? La respuesta a esta pregunta te dirá dónde te encuentras en tu relación con Cristo. No te preocupes, ambas respuestas son buenas, ya que el temor del Señor es el principio de la sabiduría y el amor de Cristo nos mueve a vivir para Él y no para nosotros mismos.

La mayoría de nosotros comenzamos aceptando a Cristo por temor al infierno, o a través de un milagro que hizo en nuestras vidas, y eso también está bien. Sin embargo, cuanto más tiempo seguimos siendo fieles a la decisión de seguirlo como nuestro único Señor, más nos damos cuenta de que no hay vida mejor que la que Cristo nos ofrece.

Pablo se refiere a sí mismo como un siervo de Cristo, y lo que en realidad está diciendo es que es un siervo sin derechos o salario, tal como se menciona en el Antiguo Testamento. Un siervo era aquel al que se le daba la opción de ser libre después de servir a su amo durante 6 años. Si rechaza esa libertad y decide seguir sirviendo a su amo por el resto de su vida, entonces una de sus orejas llevaría un pendiente como símbolo de esta decisión para que todos lo supieran. A partir de este momento, la persona pasaría a ser propiedad del amo y renunciaría voluntariamente a todos sus derechos.

Pablo nos está dando un ejemplo de lo que debemos hacer. Necesitamos llegar a ese punto en nuestras vidas donde declaramos que ya no servimos a Cristo porque tenemos que hacerlo, o por las bendiciones que nos da, sino porque lo amamos. Nosotros, de hecho, decidimos convertirnos en esclavos de Cristo y renunciar a todos nuestros derechos para tomar cualquier decisión sin consultar primero al Espíritu Santo. Y lo hacemos con gozo, porque todo lo que hemos hecho hasta ahora separados de Cristo, sólo nos ha traído un vacío, soledad y en la mayoría de los casos, una vida arruinada.

Claro, aún podemos temer a Dios y preocuparnos de su castigo por desobedecerle, pero esto, siempre será por nuestro propio bien. A medida que maduremos en nuestro caminar espiritual, llegaremos a comprender, tal como lo hacemos con nuestros padres, que incluso mientras nos castigaban o regañaban, lo hacían desde un corazón de amor y para protegernos. Con el tiempo, dejamos de tener miedo de nuestros padres, comenzamos a amarlos y respetarlos y los consideramos como una fuente vital de sabiduría.

 

Una vez que nos damos cuenta de que Dios nos ama y nos ha abierto los ojos para comprender que no hay mejor lugar para estar que a sus pies, apreciaremos el hecho de que Cristo ya no nos llama siervos, sino sus amigos.

 


Oraciones

• Padre Celestial, Tú eres Dios que prueba a los justos. Dios que está con las generaciones de los justos. El Señor quien escucha y libra a los justos de sus angustias.
• Gracias Padre que nos has amado y que todos tus mandamientos son para nuestro bien.
• Gracias porque nos corriges cuando desobedecemos y nos muestras con amor dónde hemos fallado.
• Gracias por enviar a Cristo a la Cruz para liberarnos del Infierno.
• Perdónanos por no entender realmente la profundidad de Tu amor por nosotros.
• Danos hoy la revelación de todos los beneficios por habernos rendido a Cristo.
• Queremos madurar en nuestro caminar contigo y ofrecernos voluntariamente a ser tus servidores.
• Elegimos hoy convertirnos en esclavos de Cristo y vivir solo para Tu propósito divino en nuestras vidas.
• Te pedimos que empieces a tratarnos como amigos y nos reveles los secretos del Reino de los Cielos.

• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén

 

 

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