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¿Que Te Ralentiza?

 

(Lucas 10:3-4) “Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y a nadie saludéis por el camino.”

(Mateo 6:24) “Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá a uno y amará al otro, o se apegará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

(2 Tesalonicenses 3:14-15) “Y si alguno no obedece nuestra enseñanza en esta carta, señalad al tal y no os asociéis con él, para que se avergüence. Sin embargo, no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a un hermano.”

 


Claramente, somos enviados a alcanzar a los perdidos entre una sociedad que odia a Dios y que será hostil hacia nosotros en cada paso del camino, por eso se nos aconseja que evitar y que hacer para que nuestra misión sea más fácil. Cristo sabía que hay cosas en el mundo que pueden agobiarnos o incluso impedirnos por completo alcanzar nuestro propósito divino. Aquí profundizamos un poco más en ese consejo.

Primero, no lleves una cartera. Aunque no hay ningún problema con ser rico y se supone que todos debemos ahorrar para nuestros hijos y nietos, hay temporadas en las que estar obsesionado con las riquezas puede desviarnos de nuestro llamado. Al tener dinero abundante al cual poder recurrir, nunca ejercitaremos nuestra fe en serio para depender de las provisiones de Dios para nuestras necesidades básicas. Esta fe de depender de lo que Él provee a través de otros se trasladara para ayudarnos en el momento en que oremos por sanidad, señales y prodigios.

En segundo lugar, no acumules ni amontones. No desperdicies tus bendiciones en tener una casa más grande, un coche de alta gama, trastos y decoración para presumir, tener el último móvil o irte de vacaciones caras y lujosas. Todas estas cosas materiales quedarán atrás y uno podría invertirlas en el reino de Dios. Además, si Dios te pide que te mudes mañana al siguiente lugar en Su plan para ti, te costará mucho obedecer. Acomodarte demasiado con tu trabajo, ubicación o círculo social puede ser una gran distracción de tu enfoque divino y la gran urgencia de seguir alcanzando a los perdidos.

Y tercero, no perder el tiempo con la gente. Aparte de nuestra familia inmediata y aquellos de quienes Dios nos ha hecho responsables, cualquier otra relación puede convertirse en un lastre emocional y un obstáculo para la voluntad de Dios, si estos no comparten nuestra pasión por Cristo. Saludar a las personas en los tiempos de Jesús no era como ahora, con sólo un “hola”, o “¿qué tal?”.

Cada vez que te parabas para saludar a alguien, podría convertirse en una conversación larga y acabando en una invitación a comer juntos y tener más comunión. Algunas de estas personas con las que te encuentras simplemente están perdiendo el tiempo y les encantaría que tú también malgastaras el tuyo junto a ellos.

 

Si cuando estás compartiendo el Evangelio con alguien, parece que solo quieren discutir por discutir, no malgastes tu tiempo con ellos, ya que hay otra alma a la vuelta de la esquina que Dios ya ha preparado para recibir el mensaje de salvación que llevas.

 


Oraciones

• Padre Celestial, Muchas son las aflicciones del justo, pero Señor, de todas ellas lo libras. El Señor guarda todos los huesos de los justos, ninguno de ellos será quebrado.
• Gracias, Padre, por estar al tanto y advertirnos sobre las personas hostiles que encontraremos en la vida.
• Gracias por proveer por nosotros mientras seguimos tus instrucciones y andamos en tus caminos.
• Perdónanos por permitir que el deseo de dinero, riquezas y bienes nos distraiga de nuestro llamado.
• Perdónanos por involucrarnos en relaciones que absorben nuestro tiempo, paciencia y energía.
• Enséñanos a ser sabios con nuestras finanzas, con nuestros talentos y con nuestras posesiones.
• Enséñanos a contentarnos con lo que tenemos y a no compararnos con los demás.
• Danos la humildad para aprender a dejar de discutir con los que no tienen deseos de recibir el mensaje de salvación.
• Declaramos que nuestra fe crecerá a medida que sigamos dependiendo de Ti para todas las cosas.

• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén

 

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