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¿Cual Es Tu Destino?

 

(Juan 18:37) Pilato entonces le dijo: ‘¿Acaso, eres tú rey?’ Jesús respondió: ‘Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.’”

(Ester 4:16) ” Ve, y junta a todos los judíos que se hallan en Susán, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y así entraré al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca.”

(Jueces 6:11-12) “Y vino el Ángel del Señor, y se sentó debajo del alcornoque que está en Ofra, el cual era de Joás abiezerita; y su hijo Gedeón estaba sacudiendo el trigo en el lagar, para esconderlo de los madianitas. Y el Ángel del Señor se le apareció, y le dijo: ‘El Señor es contigo, varón esforzado.”

 

 

Tu destino es algo que Dios ha puesto dentro de ti incluso antes de que nacieras. Sin embargo, solo al someterte a Él puedes, en primer lugar, conocer ese destino y, en segundo lugar, intentar cumplirlo. Todos nacemos destinados a una eternidad en el infierno separados de Dios. Si no me crees, mira a tu alrededor. Pero al responder al llamado de Dios, podemos cambiar ese destino y comenzar a vivir una vida de justicia.

Si tan solo vives un día tras otro sin ningún propósito eterno en mente, estás desperdiciando tu vida por completo. Cristo sabía exactamente por qué vino a la tierra en forma humana. Vino a morir en la cruz, a pagar por nuestros pecados y a darnos la autoridad para destruir las obras de Satanás.

Ester sabía por qué Dios la había puesto como Reina para ese tiempo específico en la historia. Para suplicar ante el Rey para que detenga la masacre de todo el pueblo hebreo. Incluso su tío, Mardoqueo, le dijo que tal vez ella fue favorecida por Dios para este puesto para un momento tan crítico como este.

Gedeón no tenía ni la menor idea de cuál era su propósito, por lo que Dios tuvo que enseñarle que era un “varón valiente y esforzado”, a pesar de que Gedeón se estaba escondiendo de sus opresores.


Aquí hay algunos consejos si no tienes ni idea de cuál es tu destino Divino.

En primer lugar, es un deseo que nunca soltaras, sin importar lo que digan los de más, y ese deseo tampoco te soltara a ti. Ese deseo te hará tener noches en vela y no hay nada que te traerá más gozo que trabajar hacia esa meta. Tu comodidad y tus placeres personales serán irrelevantes. Y claro está, que uno puede ser obstinado con algo que desea profundamente y al mismo tiempo estar completamente equivocado o en pecado (por ejemplo, sexo, dinero, fama, etc.), por lo que caminar cerca de Cristo es buena idea si quieres evitar eso.

En segundo lugar, tu destino será más que un oficio, más que un reconocimiento en público o alguna posesión material. Habrá un gozo y una satisfacción completa cuando camines en él o hacia él, sabiendo que es lo que Dios ha propuesto para ti.

Tercero, desatara tu creatividad, tu fe y tu denuedo para obedecer a Dios incluso si nadie más está contigo. El propósito de Dios siempre estará acompañado de Su favor, Su unción, Su fuerza y, y por último, Su nombre será glorificado a través de ti.

 

 

Sin un propósito o destino claro para tu existencia, eres solo un experimento más.

 

Oraciones

• Padre Celestial, Tú colmas el año de bendiciones, Tus nubes derraman abundancia. Contigo está la fuente de la vida.
• Gracias, Padre, porque hay un propósito eterno para nuestra existencia.
• Gracias, porque tenemos todo lo que necesitamos para encontrar nuestro destino y caminar en él.
• Perdónanos por no averiguar de Ti cuál es nuestro propósito y cómo cumplirlo.
• Declaramos hoy que ya no estamos destinados al infierno por la eternidad porque hemos aceptado a Cristo.
• Declaramos que caminaremos en Tu autoridad y destruiremos las obras de Satanás.
• Ayúdanos a saber exactamente cuál es nuestro destino y a dar pasos con denuedo para cumplirlo.
• Declaramos que mientras caminamos en Tu voluntad para nosotros, todos comenzarán a alabarte por todo lo que estás haciendo a través de nosotros.

• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén

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