(Mateo 6:6-8) “Mas tú, cuando ores, entra en tu alcoba, y cerrada tu puerta ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto, te recompensará en público. Y cuando ores, no uses vanas repeticiones, como hacen los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No seáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.”
(Juan 16:23-24) “En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.”
Los políticos son reconocidos por dar largos discursos sin realmente decir nada. Responden a las preguntas de tal manera que en vez de ir al grano, dan rodeos dejándote en dudas sobre cuál fue la pregunta inicial. No es de extrañar, y nunca puedes confiar en lo que dicen, ya que no son del todo honestos y suelen tener algo que ocultar o tienen miedo de decir algo fuera de lugar. Muchos de nosotros oramos de esa manera, y es por eso que no recibimos nada de lo que pedimos.
Dios es claro sobre este tema. Él no está impresionado o conmovido por nuestras oraciones largas, vocabulario de diccionario, versículos bíblicos recitados, el volumen de nuestra oración, o incluso enfatizar ciertas palabras con ingeniosas frases poéticas. Él sabe lo que necesitas y lo que traerá gozo a tu vida. Al contrario de los hombres, Dios no te va examinar en tu oración.
No digo que no imites a otros cuando oran, ya que esto es exactamente lo que se supone que debemos hacer con las oraciones en la Biblia… pero asegúrate de hacerlo para expresar tu corazón a Dios en lugar de tratar de impresionar a los demás. Dios escuchará tu corazón y verá si estás siendo honesto. Él quiere que vayas al grano y seas honesto con Él. Tal vez por eso nos pide que entremos en nuestra alcoba de oración para orar en privado.
Todas las religiones oran e incluso tienen libros llenos de oraciones para que las reciten en sus reuniones, pero ninguna tiene una relación íntima y personal con Dios como la que tenemos nosotros a través de Cristo. Ahora somos hijos de Dios y podemos pedir con denuedo. Es en ese tiempo apartado con Dios que podemos confesar nuestros fracasos, nuestros miedos y hasta nuestros deseos pecaminosos. Estas son cosas que no puedes confesar con libertad frente a tu iglesia, pastor o incluso tu familia.
Estas son las oraciones que le conmueven a Dios a la acción y vas al grano, y Él ve que no estás tratando de venderle algo, sino que realmente lo necesitas y deseas complacerlo. Lee la oración sincera de arrepentimiento del rey David en el Salmo 51, que escribió después de que el profeta Natán lo confrontara señalándole que estaba escondiendo el adulterio y el asesinato.
Dios ya sabe lo que vas a pedir, así que ve al grano y deja que tu gozo sea cumplido a medida que comienzas a recibir lo que estás pidiendo.
Oraciones
• Jesús, Tú eres la gloria de tu pueblo Israel, el Señor que santifica a Israel, y el Juez de Israel.
• Gracias porque Tu voluntad es darnos todos los deseos de nuestro corazón
• Gracias porque todo lo que te pidamos en el nombre de Jesús, lo harás por nosotros.
• Perdónanos por no ser honestos en nuestras oraciones y por tratar de impresionar a los hombres.
• Perdónanos por ser como los gentiles que sólo repiten oraciones por tradición.
• Enséñanos a orar con honestidad y a tener el denuedo de pedir lo que deseemos.
• Queremos que nuestro gozo sea completo recibiendo todo lo que pedimos.
• Que nuestras oraciones estén de acuerdo con Tu Espíritu, y seamos sinceros como si a un padre que nos ama.
• Enséñanos a pasar tiempo en nuestro cuarto de oración, donde podemos sentirnos libres de expresar todos nuestros miedos, ansiedades y faltas, sin temor a ser juzgados.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén