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Pon Tus Oraciones En Orden

 

(Mateo 7:7-8) “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.”

(Mateo 16:19) Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en el cielo; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en el cielo.

 

Lo que nos hace crecer en la oración es cuando le preguntamos a Dios, que es por lo que quiere que oremos. No olvidemos que se nos ha dado libre albedrío y eso incluye que podemos elegir en contra de la voluntad de Dios, aunque eso nos destruya. De lo contrario, no seríamos capaces de seguirle, amar y someternos a Dios con todo nuestro corazón.

Adán entregó su dominio dado por Dios sobre la tierra a Satanás al desobedecer a Dios, y Dios no se saltara esa cadena de mando por la buenas, a menos que TÚ (que eres como Adán), ores y le pidas a Dios que intervenga y detenga a Satanás. Jesús (el último Adán) le quitó esa autoridad a Satanás y nos la dio a nosotros, pero primero tenemos que someternos a Cristo y aprender a usar esa autoridad en lo espiritual.

Cualquier cosa que oremos en lo espiritual se manifestará en lo natural. Esta es una gran responsabilidad, con mucho poder, que está vinculada con nuestras palabras y deseos. Así que es mejor que nos aseguremos de que nuestras mentes están alineadas con la de Dios.

Dios ha establecido tres niveles de oración a seguir, el pedir, el buscar y el llamar a la puerta. Pero para tener éxito en este proceso y recibir lo que estamos pidiendo en oración, necesitamos pedir de acuerdo a Su voluntad, buscar lo que está perdido y llamar a las puertas que Él ha abierto previamente para nosotros. Y esto solo puede suceder cuando tenemos un profundo deseo de agradarle a Dios.

Primero, tenemos que pedir en armonía con la Palabra de Dios, asegurándonos de que lo que pedimos beneficia a todos los que nos rodean, que nos acerque a Dios, que sean un apoyo a nuestros dones espirituales y que incremente el reino de Dios en la tierra.

Segundo, tenemos que buscar, pero no pasivamente sino agresivamente, sin descanso, esperando una abundancia y estando listos para recibir lo que Dios hará más allá de nuestra imaginación.

Y tercero, tenemos que llamar a la puerta, es decir, nunca renunciar a esos deseos, sin importar los obstáculos o lo que los demás piensen de nosotros. Es una oración que requiere acción de tu parte, lo que puede significar enfrentarte a esa persona que nos oprime o pedirle lo impensable al director ejecutivo de tu trabajo o al decano de admisiones de tu universidad.

 

Si permanecemos el tiempo suficiente en la presencia de Dios buscando, pidiendo y llamando, Él, o bien, contestará nuestras oraciones o cambiará nuestras peticiones.

 


Oraciones

• Jesús, Tú eres El Fuerte de Israel, Tú eres Dios el temor de Isaac, El Fuerte de Jacob.
• Gracias Padre por darnos el libre albedrío para elegir o rechazar Tus caminos.
• Gracias porque Jesús derrotó a la muerte y a Satanás, y nos dio las llaves del cielo.
• Perdónanos por no pedir de acuerdo a Tu voluntad y por enfocarnos en nuestros deseos egoístas.
• Te pedimos que aprendamos a buscar primero Tu voluntad y aprendamos a entender Tu corazón.
• Danos la perseverancia para seguir pidiendo, seguir buscando y tocar cada puerta hasta recibir lo que estamos pidiendo.
• Danos las cosas que traerán gloria a Tu nombre y mantennos cerca de ti.
• Si estamos pidiendo algo que nos alejará de Ti, te pedimos que no nos permitas tenerlo.
• Que estar en tu presencia sea nuestra mayor recompensa por pedir, buscar y llamar a la puerta.
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• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén

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