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(Juan 15:4) “Permaneced en mĂ, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sĂ mismo si no permanece en la vid, asĂ tampoco vosotros si no permanecĂ©is en mĂ.”
(Juan 15:16) “Vosotros no me escogisteis a mĂ, sino que yo os escogĂ a vosotros, y os designĂ© para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda.”
(Gálatas 5:22-23) “Mas el fruto del EspĂritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio propio; contra tales cosas no hay ley.”
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Nunca le creeré a alguien que dice que no tiene nada para dar. Nunca digas que no tienes nada que dar, más bien sé honesto y di que no quieres dar o no puedes dar en ese momento por la razón que sea. Si confiesas constantemente y te ves incapaz de dar, vivirás y morirás de esa manera. El cambio en tu situación personal solo comenzará cuando empieces a verte como alguien que puede dar, por pequeña que sea la cantidad o el gesto.
En este momento, tu mente se está enfocando automáticamente en cosas materiales o el dinero. Pero somos mucho más que nuestras posesiones fĂsicas o cuenta bancaria. Tenemos tiempo para dar, compañerismo, talentos y, por supuesto, una sonrisa. Incluso si estas discapacitado y no puedes hablar ni moverte, aĂşn asĂ, puedes orar y luchar en lo espiritual logrando mucho más que cualquier multimillonario o lĂder mundial.
Esta mentalidad de no ser valiosos si no podemos producir en lo natural o contribuir a la sociedad no es BĂblica. Esto sĂłlo anima a los deprimidos por una enfermedad terminal o a los paralĂticos a desear una muerte prematura a travĂ©s de la eutanasia. Este es el plan del diablo y muchos paĂses están legalizado esta práctica.
Según Gálatas 5, en el momento en que recibimos a Cristo en nuestro corazón, tenemos los siguientes rasgos que Dios nos ha dado: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio. Esto lo podemos dar libremente y en abundancia a todos los que nos rodean. Estas cosas son más valiosas que el oro o la plata.
Ya que es Dios quien nos da estos frutos para que los compartamos,… no hay ley o Juicio en contra de ellos, y no hay lĂmite a cuanto podemos dar. Los frutos que producimos al usar estos atributos son eternos y veremos la abundancia de su cosecha en el cielo.
Si todo lo que puedes hacer es dar entonces da, si puedes alentar, entonces anima, si todo lo que puedes hacer es orar, entonces ora. Con tan solo una oraciĂłn en tu mente en el nombre de JesĂşs puedes hacer huir a 1000 demonios.
Oraciones
• Padre celestial, perdonaste la iniquidad de mi pecado. Has echado todos mis pecados a tus espaldas. TĂş eres el que dijo: “He quitado de ti tu iniquidad, y te vestirĂ© con vestiduras de gala”.
• Gracias por lavar nuestros pecados a través de la sangre de Jesús.
• Tú eres la vid que da vida y nosotros somos los pámpanos. Ayúdanos a permanecer injertados en Ti y nunca considerar hacer nada por nuestra cuenta.
• Gracias Jesús por habernos elegido para ser salvos y producir mucho fruto. Declaramos ahora mismo que produciremos en abundancia para la gloria de Tu nombre.
• Recibimos hoy una vez más los Frutos del EspĂritu Santo.
• Declaramos que produciremos en abundancia los frutos de amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio.
• Que todos vean a partir de hoy, que somos discĂpulos escogidos de Jesucristo por los frutos del EspĂritu Santo.
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• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén