(Salmos 121) “Levantaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del SEÑOR, que hizo los cielos y la tierra. No permitirá que tu pie resbale; no se adormecerá el que te guarda. He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel.”
“El SEÑOR es tu guardador; el SEÑOR es tu sombra a tu mano derecha. El sol no te herirá de día, ni la luna de noche. El SEÑOR te protegerá de todo mal; El guardará tu alma. El SEÑOR guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.”
Me alegro tanto de que Dios no se cansa ni se tome un respiro de ser Dios. Imagínate si Él hiciera eso y no hubiera nadie para limitar todo el daño que el diablo, tú o yo quisiéramos hacer. Él no se cansa de nuestros fracasos ni se molesta con nuestro constante rechazo hacia Él. Todo lo que Él quiere es que reconozcamos que lo necesitamos y que le pidamos ayuda.
Algunas religiones nos enseñan que Dios, tras crear el mundo, sencillamente ahora se sienta y nos observa hacer nuestro propio destino. Que Él nunca se entromete con nuestras decisiones en la vida ni para ninguna de las consecuencias negativas de nuestros deseos egoístas y malvados. Si esto fuera cierto, no tendría sentido orar o adorar le, ya que Dios está completamente fuera de escena.
Y además, es totalmente contrario a las enseñanzas de la Biblia, donde aprendemos cómo el hombre una y otra vez elige el mal sobre el bien y Dios tiene que intervenir para salvar a los inocentes. Por eso miramos hacia los montes de donde viene nuestra ayuda. Él es quien nos guardará de todo mal si lo invocamos en lugar del hombre.
Él está constantemente cuidándonos cada vez que salimos de casa. ¿Te esfuerzas por orar antes de salir de tu casa por alguna razón? ¿O le agradeces al Señor por mantenerte a salvo cuando regresas? Estas son algunas de las cosas que damos por sentadas.
Mi esposa y yo insistimos en orar cada vez que nos subimos al coche para ir a cualquier parte. Le pedimos a Jesús su protección, su favor con todos los que nos encontremos, y le damos gracias por los ángeles que han sido dispersados para velar por nosotros, sencillamente porque esta es una de las promesas para aquellos que son temerosos de Dios.
Hagamos hoy un cambio, en primer lugar, admitiendo que necesitamos Su ayuda y, en segundo lugar, agradeciéndole por cuidarnos constantemente.
Oraciones
• Padre, gracias por ser el Dios en quien podemos confiar. Tú nunca fallas, Tú nunca duermes ni te adormeces, y Tú eres el hacedor del cielo y la tierra.
• Declaramos por Tu palabra que no permitirás que nuestros pies resbalen más.
• Serás nuestra sombra y nuestro guardián preservándonos de todo mal y manteniéndonos con vida.
• Te pedimos que sigas cuidando nuestra salida y nuestra entrada, y te agradecemos por habernos salvado de todo mal todo este tiempo.
• Queremos volvernos completamente dependientes de Ti y así vivir cada día estando agradecidos.
• Declaramos que Tú eres la fuente de todas las cosas para nosotros, eres nuestra ayuda en tiempos de necesidad y eres nuestro consuelo en tiempos de dolor.
• Gracias porque a través del sacrificio de Jesús en la Cruz volvemos a tener acceso a Ti.
•
• Te lo pedimos en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén