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Dales Otra Oportunidad

https://youtu.be/jcAVEZUZM9s

 

(Mateo 18:21-22) “Entonces se le acercó Pedro, y le dijo: ‘Señor, ¿cuántas veces pecará mi hermano contra mí que yo haya de perdonarlo? ¿Hasta siete veces?’ Jesús le dijo: ‘No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.’”

(Mateo 18:32-35) “Entonces, llamándolo su señor, le dijo: ‘Siervo malvado, te perdoné toda aquella deuda porque me suplicaste. ¿No deberías tú también haberte compadecido de tu consiervo, así como yo me compadecí de ti?’”

“Y enfurecido su señor, lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de corazón cada uno a su hermano.”

(Mateo 5:7) “Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos recibirán misericordia.”

 

 


Piensa por un momento cuánta paciencia tuvieron que tener tus padres contigo en tu infancia. Cometer errores, ser egoísta, testarudo y obstinado son rasgos de carácter por los que todos hemos pasado cuando éramos más jóvenes. Pero de alguna forma tus padres siempre encontraron la manera de perdonarte, seguir dándote responsabilidades y tener fe en que crecerías para convertirte en alguien lo suficientemente responsable como para tener una carrera estable y tu propia familia.

Esto se repite de una generación a otra. Solo entendemos la paciencia y el amor que nuestros padres, maestros y pastores tuvieron con nosotros cuando necesitamos tener paciencia y amor por los demás. De la misma manera, debemos apreciar el perdón ilimitado que Dios tiene para nosotros y, a cambio, perdonar a los demás.

Si no, sufriremos el mismo resultado que acabamos de leer en Mateo acerca del siervo malo. Y sin el perdón de Dios, no podremos entrar al cielo. Cuando Pedro pregunta con qué frecuencia debemos perdonar a los de mas, Jesús responde enseñándonos el concepto de perdonar todas las cosas tantas veces cuanto sea necesario, ya que esto es exactamente lo que Dios está haciendo con nosotros.

Sé que esto no es fácil de hacer y el dolor emocional detrás de cada traición está en lo profundo de nuestros corazones. Pero a través del amor y la sanidad sobrenatural de Jesús, podemos amar a aquellos que no merecen nuestro amor, tal como lo hizo Jesús cuando fue a morir en la cruz cuando aún éramos pecadores.

(“Permite siempre que los demás tengan tiempo para cambiar. Todos merecen la oportunidad de cambiar. Cuando la presión sube, las cosas salen a la superficie en todos, y es fácil decir algo fuera de lugar, llegar a la conclusión equivocada y tomar decisiones equivocadas.

Ve un poco más despacio: pídele a Dios paciencia y misericordia. No obligues a los demás a vivir según su pasado, mientras esperas que el tuyo sea perdonado y olvidado. Todo lo que siembres se te devolverá multiplicado por cien. Cuando se trata de las relaciones, todo el mundo comete errores, por lo tanto, dales la oportunidad de restaurarlas con dignidad”. – Bob Gass)

 


Dios nos mostrará misericordia en la misma medida en que mostremos misericordia a los demás. Es así de sencillo, pero tan difícil de hacer.

 


Oraciones

• Padre Celestial, Tú eres el Señor que reconstruyó los lugares que estaban en ruinas. El que trae la hora del nacimiento y el que provoca el parto.
• Gracias, Padre, por mostrarnos misericordia a pesar de nuestra desobediencia.
• Gracias, que si confesamos nuestros pecados y nos arrepentimos de nuestros caminos, nos prometes el perdón.
• Perdónanos por no mostrar misericordia hacia los demás.
• Perdónanos por no apreciar todo el castigo que nos has quitado.
• Danos hoy el corazón de Cristo que sufrió incluso por los que se burlaban de Él.
• Enséñanos cómo seguir mostrando misericordia incluso a aquellos que no la aprecian.
• Declaramos que somos bienaventurados por la misericordia que comenzaremos a mostrar hacia los demás.
•
• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén

 

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