(Hebreos 10:10-12) “En esa voluntad nosotros somos santificados, mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una sola vez. Y ciertamente todo sacerdote se presenta cada día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados. Pero Éste, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio para siempre, se ha sentado a la diestra de Dios,”
(1 Pedro 2:24) “Quien llevó Él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, siendo muertos a los pecados, vivamos a la justicia; por las heridas del cual habéis sido sanados.”
(Jeremías 31:33b) “Daré mi ley en sus entrañas, y la escribiré en sus corazones; y yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.”
El perdón de nuestros pecados en la cruz es verdaderamente una obra asombrosa. No solo porque lava TODOS nuestros pecados, sí, todos, no importa cuán malvados u oscuros sean, sino que se hizo de una vez por todas. No hay necesidad de otro sacrificio de sangre de animales inocentes cada año, como se solía hacer por los sacerdotes en el Antiguo Testamento. Estos sacrificios ya no son una carga que debamos de llevar sobre nuestros hombros.
Pero Dios, demostrando Su misericordia y amor por nosotros Lo hizo una vez a través de Jesucristo y cubre todos nuestros pecados pasados, presentes y futuros. Todo lo que tenemos que hacer es confesarle nuestros pecados y pedirle perdón cada vez que caemos. En otras palabras, arrepentirse, que es sencillamente cambiar nuestra forma de pensar y dejar de hacer lo que estamos haciendo mal.
Cristo tomó sobre Sí todas las enfermedades y maldiciones del mundo para que tú y yo pudiéramos ser libres de ellas. Nuestra responsabilidad es comprender que somos libres de nuestro pasado y que ahora podemos vivir una vida justa y recta. No hay excusa para ninguno de los pecados que cometemos constantemente, ya que conforme a la Palabra ahora estamos muertos al pecado. Si continúas pecando, es porque elegiste hacerlo o de alguna manera disfrutas haciéndolo.
Piénsalo!… La gran mayoría de todos tus pecados conscientes son exactamente eso … conscientes. Tú sabes lo que estás haciendo, conoces las consecuencias y sabes que vas en contra de la voluntad de Dios, pero aun así lo haces. Tu consciencia está viva y es un regalo de parte de Dios y una promesa del Antiguo Testamento que Él ha cumplido.
No caminemos más culpando a la tentación, a Satanás, otros o a las circunstancias por los pecados que cometemos. De esta manera seremos capaces de tomar las riendas y, mediante la obra salvadora en la cruz, salir victoriosos hasta el final.
Tu eres tu peor enemigo y tu mayor obstáculo para acercarte a Jesús. Toma una decisión hoy para cambiar esta situación.
Oraciones
• Padre, eres el verdadero Dador de vida. Toda la vida fue y es creada por ti y depende de ti.
• Gracias Señor por haber enviado a tu hijo a morir en la cruz y quitar todos nuestros pecados. Gracias porque bebió la copa de tu ira contra nuestros pecados y porque se convirtió en maldición por nosotros.
• Perdónanos por dar por sentado el sacrificio de Jesús y por no haber entendido de qué nos has liberado.
• Declaramos ahora mismo que ya no nos afecta ninguna enfermedad, ya que Jesús se las llevó todas sobre la cruz.
• Declaramos ahora que ya no estamos bajo ninguna maldición porque Jesús se hizo maldición por nosotros.
• Somos amados, santificados y empoderados para vivir una vida recta que te agrade.
• Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén