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El Polvo Se Ve Bajo la Luz

 

(Isaías 6:5) “Entonces dije: ‘¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Dios de los ejércitos.’”

(Juan 3:19) “Y ésta es la condenación; que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.”

(Hebreos 4:12) “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos, y penetra hasta partir el alma y el espíritu, y las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”

 

Comparado con los demás, todos nos vemos como buenas personas. Cada vez que le pregunto a la gente en la calle si Dios les permitirá entrar al cielo, siempre responden: “¡Sí! No he matado a nadie”. Asumen que Dios los juzgará de acuerdo con las leyes del hombre y que el crimen más grave es el asesinato. Sin embargo, lo que ignoran es que Dios nos juzgará por SU Ley, y la Palabra de Dios es la que nos acusará. El apóstol Pablo dijo que gracias a la Ley de Dios él se dio cuenta de que la codicia era en contra de la voluntad de Dios.

Cuando te encuentres con Jesús y dejes que Su luz brille sobre ti, verdaderamente verás lo lejos que estás de ser una buena persona o de tener lo que se necesita para entrar al cielo. La mejor manera de hacer esto es leer la Biblia que habla claramente a nuestro corazón. Cuando estamos desnudos ante Él, sin más mentiras ocultas, temores u orgullo, nos vemos a nosotros mismos como realmente somos.

Nos damos cuenta de que somos pecadores destinados a una eternidad separados de Dios. Cuanto más leemos la Palabra, más nos daremos cuenta de cuánto necesitamos que Dios nos cambie y nos salve de nuestra naturaleza caída. Sin embargo, si permitimos que Jesús entre en nuestro corazón, Él limpiará todos nuestros pecados y nos fortalecerá para vivir una vida santa y aceptable para Dios.

(“Había algunas cosas sobre sí mismo que Isaías no sabía, hasta que entró en la presencia de Dios. Un momento en la presencia de Dios te puede llevar a un lugar de arrepentimiento y renovación que nunca encontrarás por tu cuenta. El arrepentimiento es el regalo de Dios para el corazón que lucha. Sin él, nunca cambiarás. En la presencia de Dios, Isaías fue condenado por las cosas que nunca antes le habían molestado… Sus propias palabras.” – Bob Gass.)


¿Y tú? Palabras de enojo, palabras amargas, palabras críticas, palabras indiferentes, ¿Son estos parte de tu vocabulario?

 

Oraciones

• Querido Jesús, Tú eres el Pionero de nuestra salvación, Ancla del alma, El que ama mi alma.
• Te damos gracias, Señor, porque Tu Palabra es clara y nos ayuda a separar el bien del mal.
• Perdónanos por escondernos de Tu luz y amar la oscuridad para no tener que enfrentarnos con nuestra iniquidad.
• Confesamos que somos personas de labios inmundos y vivimos entre los de labios inmundos.
• Gracias por mostrarnos nuestras faltas y darnos la oportunidad de arrepentirnos y fortalecernos para cambiar.
• Te pedimos que nos enseñes cómo representar a Cristo con nuestras palabras y acciones.

• En el poderoso nombre de Jesús te lo pedimos. amén

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