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Demasiado Orgullo Para Perdonar

 

(Colosenses 3:13) “Sufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.”

(Mateo 18:21-22) “Entonces Pedro, llegándose á él, dijo: Señor, ‘¿cuántas veces perdonaré á mi hermano que pecare contra mí? ¿hasta siete?’ Jesús le dice: ‘No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.’”

 

 

Si Dios no tiene límite para lo que perdonará, ¿quiénes somos nosotros para ponernos un límite? ¿Acaso somos mejores que Dios? ¿Es nuestro dolor y sufrimiento más profundo que el de Dios? ¿Es nuestro amor y sacrificio más grande que lo que Dios ya ha hecho por nosotros? Si no podemos perdonar, es porque seguimos siendo orgullosos y nos creemos tan importantes como para permitirnos no perdonar a los demás. Si Dios está dispuesto a perdonar a los que nos lastiman, ¿quiénes somos nosotros para negarles el perdón?

Cuando creemos que alguien nos debe algo, entonces, ignoramos que es Dios quien primero nos da todas las cosas, sí, incluso lo que damos a los demás. Nadie nos debe respeto, obediencia, ni ningún favor. Todo lo bueno viene del Señor y todo se hace para Su gloria. Jesús nos perdona, sin esperar nada a cambio. Lo hace porque nos ama y desea que tengamos una relación personal con Él, pero nuestro pecado corta esa conexión divina.

Él nos perdona una y otra vez, sin límite, siempre que nos arrepintamos enserio. Algunos puede ser que mencionen el pecado imperdonable contra el Espíritu Santo, pero eso se refiere a alguien que no se arrepentirá debido a su orgullo y ya ha traspasado más allá de un punto sin retorno. Estas personas preferirían arder en el infierno antes que admitir que podrían estar equivocadas con respecto a su entendimiento de quién es Dios.

Algunos creen que aquellos que los lastiman a propósito no merecen ninguna misericordia o compasión de Dios. Su amargura en el corazón es tal que no entienden cómo un Dios de amor puede perdonar a quienes nos lastiman. He visto este rasgo común en aquellos que creen en el karma. Comúnmente usan este concepto para maldecir a otros.

Muchos seguidores de Cristo fracasan en perdonar de la manera en que Dios requiere que lo hagamos. El día que se encuentren con Cristo y tengan que rendir cuentas de sus acciones, estarán perplejos y sorprendidos cuando sean rechazados. Todo el dinero dado a los pobres, los sacrificios hechos, las oraciones y los ayunos, nuestra labor en el Reino de Dios e incluso los sermones predicados no nos servirán de nada si perdemos nuestro lugar en el cielo debido a un corazón que no está dispuesto a perdonar.

 

¡Piénsalo! Nadie vale la pena como para perder tu salvación. ¡El perdón no es para su beneficio, es para el tuyo!

 


Oraciones

• Jesús, Tú eres Roca de mi refugio y mi habitación, Mi Redentor, Mi Ayudador.
• Gracias porque si confesamos nuestros pecados eres fiel y justo para perdonarnos sin límite.
• Gracias porque tu amor cree que podemos cambiar y dejar de vivir en pecado.
• Perdónanos por nuestro orgullo que nos impide amar y perdonar a los demás.
• Haznos agradecidos por el perdón de nuestros pecados mostrándonos cómo perdonar a los demás.
• Te rendimos una vez más el dolor sufrido por los demás por sus mentiras, insultos, traiciones y falta de amor hacia nosotros.
• Te pedimos que nos ayudes a ser sanados a diario mientras seguimos perdonando a otros.
• Declaramos que a partir de este día no pensaremos más en ellos con dolor en el corazón, sino que estaremos agradecidos de estar liberándonos de toda condenación.
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• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén

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