(Salmos 125:1-2) “Los que confían en el Señor son como el monte de Sión que no se mueve; sino que permanece para siempre. Como Jerusalén tiene montes alrededor de ella, así el Señor está alrededor de su pueblo desde ahora y para siempre.”
(Jeremías 33:3) “Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y difíciles que tú no conoces.”
(Números 13:30) “Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y poseámosla; que más podremos que ella.’”
¿Te tienes que enfrentar hoy a un problema gigantesco? Este gigante puede venir en forma de carencia, enfermedad, ruptura de una relación, miedo a perder el trabajo o a un ser querido, acusaciones falsas, problemas con documentación, un jefe abusivo u opresivo, injusticia o simplemente depresión debido a las luchas diarias. Si este es tu caso, entonces no te desanimes porque Dios ya te ha equipado para vencer a todo gigante a través del nombre de Jesús.
Este devocional del libro de Bob Gass no es una coincidencia para mí en esta fecha, ya que muchos de vosotros conocéis el gigante que mi esposa y yo nos enfrentamos en el verano de 2021. Habíamos dado el paso de fe para establecer una nueva iglesia en otra localidad de donde vivíamos aquel entonces. Hicimos todos los preparativos para mudarnos a ese pueblo para empezar a tener reuniones lo antes posible.
Después de encontrar un apartamento, firmar un contrato, pagar el depósito, poner la mitad de nuestras pertenencias en el nuevo apartamento e incluso tener un juego de llaves en la mano… el propietario de repente cambió de opinión y se negó a alquilarnos el apartamento. Nos vimos obligados a vivir malamente dentro de las instalaciones de la iglesia con nuestros perros y sacar lo mejor de una situación incómoda y con mucha incertidumbre. Este fue claramente un gigante que se puso de pie para evitar que plantáramos la iglesia y poder alcanzar a los perdidos de esa ciudad con el amor de Cristo.
Tras varias semanas con grandes resultados y crecimiento en el ministerio, al seguir sin encontrar un hogar no tuvimos más remedio que cerrar la obra y mudarnos devuelta cerca de donde estábamos antes. No sé qué gigante fue derribado, pero sí sé que nuestro espíritu fue renovado, pasamos un tiempo maravilloso con Dios a nivel personal y estábamos ansiosos por ver victorias aún mayores en un futuro cercano.
Una gran victoria que salió de ese momento de lucha, confusión y duda en el plan de Dios para nuestras vidas, es que pudimos añadir nuestras reuniones online en español a las que ya hacíamos en inglés. Dios me ordenó que hiciera esto tiempo atrás, pero nunca llegué a emprenderlos por pereza. Ese gigante de la demora en las instrucciones de Dios ya no está vivo.
(“En Samuel 17 notarás dos cosas acerca de enfrentarte a un gigante. Primero, David pasó suficiente tiempo con Dios para conocerlo íntimamente y entender Su poder. Segundo, cuando David salió al encuentro de Goliat, él fue solo mientras los demás se quedaron en sus tiendas de campaña. ¡Quien sale primero por fe, por lo general saldrá solo! ”- Bob Gass)
El Dios Fuerte que derribó a Goliat también puede derribar al gigante al quien te enfrentas hoy. ¡Solo confía en que Él lo hará!”
Oraciones
• Padre, Tú eres el Espíritu de juicio y de fuego, Tú prometes que nuestros enemigos vendrán contra nosotros por un camino, pero huirán de nosotros por SIETE caminos. Cuando el enemigo venga como un diluvio, el Espíritu del Señor levantará un estandarte contra el enemigo.
• Gracias por estas promesas en las que nos mantenemos firmes.
• Danos la fuerza para aferrarnos al conocimiento de quién eres y lo que puedes hacer por nosotros.
• Rechazamos todas las mentiras del enemigo y le ordenamos a cada gigante que se retire en el nombre de Jesús.
• Debido a que confiamos en Tu Palabra, no podremos ser movidos ni derribados. Saldremos victoriosos y proclamaremos tu grandeza hasta los confines de la tierra.
• Gracias porque invocamos tu nombre y nos respondiste dándonos respuestas para esperar un final bueno y de beneficio.
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• Te lo pedimos en el poderoso nombre de Jesús. Amén